La Martinuca valida su modelo monoproducto con crecimiento del 100% y márgenes consistentes

Operaciones 05/03/2026

En plena revalorización gastronómica de la tortilla española, La Martinuca ha confirmado la solidez de su modelo empresarial. La compañía especializada en tortilla de patatas cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 7,3 millones de euros, lo que supone duplicar los ingresos respecto a 2024 y consolidar un sistema operativo que combina especialización extrema, eficiencia y disciplina financiera.

La empresa fundada por Víctor Naranjo y Álvaro González, con el respaldo de socios como Pablo Castellano, María Pombo, Natalia Coll y Adrián González, cerró el año además con un EBITDA positivo de doble dígito, un indicador que respalda la viabilidad del modelo monoproducto que la marca lleva años perfeccionando.

“El objetivo nunca ha sido crecer rápido, sino crecer bien”, explica Víctor Naranjo, cofundador y CEO de la compañía. “Hemos construido un modelo sólido antes de acelerar. La especialización monoproducto nos permite controlar cada variable operativa y generar retornos sostenibles”.

La tortilla como sistema operativo

La Martinuca se define como la creadora y líder de la categoría de “tortillería de especialidad”, un concepto que traslada al producto más icónico de la cocina española los principios de la restauración especializada: foco absoluto en una receta, control total del proceso y estandarización extrema.

El modelo tiene alta rotación de producto, baja complejidad operativa y márgenes consistentes

Tras cinco años de desarrollo, la compañía ha logrado profesionalizar la producción de tortilla mediante una estructura operativa diseñada para minimizar complejidad técnica. El sistema se apoya en tres pilares: simplificación de la cadena de suministro, control estricto de la merma y procesos altamente estandarizados.

El resultado es un modelo de alta rotación de producto, baja complejidad operativa y márgenes consistentes, un esquema que facilita la replicabilidad del negocio en diferentes formatos y ubicaciones.

Para David Alonso, Chief Financial Officer de la compañía, la evolución financiera del último ejercicio confirma la validez de esta arquitectura empresarial. “La duplicación de ingresos junto a un EBITDA de doble dígito valida nuestros unit economics. Cada apertura responde a criterios estrictos de eficiencia de capital, con estructuras ligeras, rápida maduración operativa y disciplina financiera. No crecemos tensionando caja, sino replicando un sistema rentable”, explica.

Rendimiento de tiendas y expansión controlada

Durante 2025, La Martinuca reforzó su presencia en Madrid con la apertura de Alcobendas, Pozuelo y El Corte Inglés de Sanchinarro, además de consolidar su segundo local dine-in en Madnum, ampliando así el abanico de formatos con los que opera la compañía.

La marca también ha probado la versatilidad del concepto en entornos de alta rotación turística con su presencia en Beso Beach Ibiza y Formentera, mientras que Sevilla se convirtió en la última ciudad en incorporarse a la red.

Estas aperturas forman parte de una estrategia de expansión prudente, basada en validar el rendimiento operativo de cada punto de venta antes de escalar el modelo. Según la compañía, la maduración de las tiendas se produce en plazos relativamente cortos gracias a la simplicidad del sistema productivo y al posicionamiento claro de la propuesta gastronómica.

Valencia, nueva plaza estratégica

El siguiente paso llegará con la apertura en Valencia, prevista para el 9 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Tortilla. El nuevo local ocupará el espacio que anteriormente albergaba la Cervecería Cánovas y supondrá la entrada de La Martinuca en una de las plazas gastronómicas más competitivas del arco mediterráneo.

Con motivo de esta fecha, la compañía también ha anunciado el lanzamiento de tres nuevas recetas que amplían su propuesta culinaria y celebran la diversidad gastronómica del territorio.

Víctor Naranjo, CEO de La Martinuca, explica: “La tortilla española tiene todavía mucho recorrido. Nuestro trabajo consiste en innovar sin perder la esencia, demostrando que lo cotidiano puede convertirse en excelencia cuando se aborda con método y respeto”.

Por su parte, el chef ejecutivo Pelayo Llavona destaca que “cada tortilla se trabaja con precisión en el proceso y en la selección de ingredientes. La consistencia es clave: buscamos que cada cliente reconozca el producto desde el primer bocado”.

Cada lanzamiento responde a una forma distinta de disfrutar la tortilla, pensada para momentos y perfiles diversos, pero con un mismo objetivo: elevar la sencillez a través del rigor.

Tortilla de queso y cebolla confitada
Una combinación cremosa donde el queso aporta profundidad y la cebolla confitada equilibra el conjunto con un matiz ligeramente dulce.

Tortilla de calabacín
Una propuesta fresca y equilibrada, pensada para quienes buscan una opción ligera sin renunciar a la textura jugosa característica de la casa.

Tortilla de chistorra
De perfil más intenso, incorpora el carácter ahumado de la chistorra para ofrecer una versión con identidad marcada y referencias a la tradición del norte.

La mirada puesta en Estados Unidos

Aunque el foco inmediato sigue siendo consolidar la red nacional, el proyecto mantiene una ambición internacional clara. El objetivo de fondo es convertir la tortilla española en un producto exportable como concepto gastronómico global, con Estados Unidos como uno de los mercados prioritarios.

La Martinuca aspira así a trasladar su modelo de tortillería de especialidad a un contexto internacional donde la cocina española vive también un momento de creciente reconocimiento.

Con un sistema operativo ya validado y márgenes positivos, la compañía considera que está en la fase adecuada para preparar ese salto. Su apuesta pasa por seguir afinando el modelo en España para, posteriormente, replicar la fórmula en mercados internacionales sin perder el control sobre la calidad del producto y la rentabilidad del negocio.

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