Después de 20 años, el nombre de Grupo Paraguas lo dice todo. No solo en España, sino en el mundo entero. Sandro Silva y Marta Seco gozan de la consideración de los reyes Midas de la hostelería como artífices de un holding formado por cerca de 2.500 empleados, diez conceptos exitosos de restauración y, en breve, un hotel en el emblemático edificio Metrópolis de Gran Vía. Su concepto de hospitalidad de alto nivel se traduce en cocina de excelente calidad, estándares de servicio muy exigentes y entornos únicos en ubicaciones excepcionales. Ajeno a la órbita Michelin, es en el plano económico donde realmente rompen los esquemas.
“Los números del Grupo Paraguas son estratosféricos”, sintetizaba esta semana un usuario de Twitter al analizar las cuentas presentadas por la compañía: 94,7 millones de euros de facturación durante 2024 en sus restaurantes de España, sin incluir Áurea ni The Library que abrieron a finales del año pasado. El buque insignia es Amazónico, con 24,5 millones en ventas anuales, seguido por Aarde (16,3 millones), Ten con Ten (16 millones), Ultramarinos Quintín (13,1 millones), Numa (12,7 millones) y El Paraguas (12,1 millones).
Pese a que cada proyecto del grupo es distinto en concepto, estilo y personalidad, todos comparten un denominador común: altos márgenes. El Ebitda medio se sitúa en el 27%, con Amazónico a la cabeza gracias a un beneficio operativo de 7,3 millones y una rentabilidad del 30%. El resto de locales se mueve en una horquilla de entre 3,4 y 4 millones, una rentabilidad inusual en el sector.
El crecimiento del grupo se aceleró a raíz de la entrada del gigante Dogus Group
La evolución del grupo permite identificar con claridad un punto de inflexión: 2016, año en el que el gigante turco Dogus Group adquirió el 40% de la compañía por 70 millones de euros. A partir de entonces, el crecimiento se aceleró tanto en volumen como en beneficios. Amazónico, por ejemplo, no solo multiplicó por dos su facturación, pasando de los 5,9 a 15,4 millones de euros al año siguiente, sino que pasó de cifras discretas —e incluso negativas en ejercicios previos— a generar beneficios millonarios de manera sostenida.
El caso de Numa Pompilio confirma la pauta: inaugurado en 2017, fue rentable desde su primer año y hoy supera los 2,9 millones de resultado neto. La excepción fue Aarde, que se dejó casi medio millón de euros en el 2019 de su debut, pero actualmente se sitúa con una rentabilidad por encima de los 2 millones. Ten con Ten, operativo desde 2011, mantiene una estabilidad financiera notable cercana a los 3 millones de ganancias, mientras Quintín ha resistido incluso los ejercicios más complicados de la pandemia. El Paraguas, la semilla de todo el proyecto, continúa mostrando músculo financiero pese a su veteranía.
Ahora el foco se desplaza a las nuevas aperturas. Áurea y The Library, las dos últimas incorporaciones del ecosistema Paraguas, desvelarán próximamente sus primeros balances. Todo apunta a que seguirán la estela del resto del grupo, pero sus cifras serán determinantes para medir hasta dónde puede llegar un modelo que, de momento, se expande sin techo aparente.
