Europa encara un serio deterioro en la gestión de su tráfico aéreo. Un estudio reciente de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) revela que las demoras atribuibles al control aéreo —sin contar fenómenos meteorológicos ni huelgas— se han más que duplicado en los últimos diez años, con un incremento del 114% entre 2015 y 2024.
La raíz del problema, según la patronal aérea, es tan conocida como persistente: falta de personal y capacidades insuficientes en los centros de control. Son deficiencias que IATA asegura llevar años señalando, especialmente en Francia y Alemania, sin que las administraciones hayan logrado avances significativos.
Entre 2015 y octubre de 2025, el continente ha acumulado 7,2 millones de vuelos retrasados
Willie Walsh, director general de la organización, lamenta que el proyecto del Cielo Único Europeo, concebido para optimizar rutas y reducir tiempos de vuelo, siga sin materializarse. “Se presentó como la respuesta para acabar con los cuellos de botella. La realidad es que los pasajeros continúan enfrentándose a más retrasos”, critica.
2024, un año para olvidar
El estudio pone el foco en el pasado ejercicio, calificado por IATA como “nefasto”. Solo en 2024, el conjunto de demoras generó 30,4 millones de minutos perdidos, con un pico en julio y agosto, meses en los que se concentró casi el 40% del total.
Entre 2015 y octubre de 2025, el continente ha acumulado 7,2 millones de vuelos retrasados. La gran mayoría —6,4 millones— sufrió esperas inferiores a 30 minutos, pero 700.000 operaciones superaron esa barrera.
Las aerolíneas, rumbo a beneficios históricos
Paradójicamente, este deterioro en la puntualidad convive con unas perspectivas económicas muy favorables para el sector. IATA prevé que en 2026 las aerolíneas alcancen más de 35.000 millones de euros de beneficio, impulsadas por un aumento del 4% en el tráfico de pasajeros.
Los ingresos totales de la industria podrían llegar a los 905 millones de euros, un 4,5% más que en 2025, y el número de viajeros elevarse hasta 5.200 millones.
Europa se perfila como la región con mejores resultados económicos globales, gracias a una gestión más estricta de la capacidad y altos niveles de ocupación. En términos de margen por pasajero, el liderazgo recae en Oriente Medio, mientras que Asia continúa expandiéndose con fuerza, especialmente por el empuje de China e India.
Para Walsh, este escenario financiero demuestra la resiliencia del sector, aunque insiste en que el crecimiento económico no puede ocultar un problema operativo que, asegura, “Europa arrastra desde hace demasiado tiempo”.