Argentina

Argentina trata de abrirse hueco con el helado en España tras pinchar en hueso con la carne

martes 8 de septiembre del 2026 | 00:09

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Argentina lleva años intentando convertir su gastronomía en una oportunidad de negocio en España. El camino, sin embargo, no está siendo igual de sencillo para todos sus productos. Mientras las empanadas han conseguido construir una categoría propia y consolidar a operadores como Malvón y Las Muns, la carne, pese a ser uno de los grandes emblemas de la gastronomía argentina, no termina de encontrar la misma estabilidad. Ahora el helado busca recoger el testigo.

La llegada de Latto Helados a Madrid pone el foco sobre una nueva vía de entrada para las marcas argentinas. La compañía, fundada por la familia Angella en Buenos Aires en 2020, acaba de abrir su primer obrador artesanal en España, en la calle Cardenal Cisneros, junto a la plaza de Olavide. Su apuesta pasa por trasladar el modelo argentino de heladería artesanal a un mercado con una fuerte cultura del consumo de helado, pero hacerlo además con una propuesta pensada para todo el año.

Latto no plantea únicamente una heladería al uso. Su oferta incorpora café de especialidad, bollería y chocolatería para combatir la estacionalidad, mientras que su propuesta de producto se apoya en elaboraciones 100% naturales, sin conservantes, colorantes ni pastas industriales. Entre sus referencias aparecen algunos de los grandes iconos del recetario argentino, como el dulce de leche, el sambayón o la banana gondolera.

La entrada en Madrid tiene además una segunda derivada. Latto pretende trabajar con la hostelería local mediante colaboraciones y creaciones específicas, un modelo que ya ha desarrollado en Buenos Aires con espacios como el Hotel Faena o Cochinchina Bar. Es decir, el helado deja de plantearse únicamente como negocio de retail para convertirse también en producto para restauración.

La carne no ha corrido la misma suerte

El desembarco del helado llega en un momento en el que otros conceptos argentinos están demostrando que entrar en España no garantiza la consolidación. Y especialmente llamativo resulta el caso de la carne.

La gastronomía argentina tiene en el vacuno uno de sus principales símbolos. El asado forma parte de su identidad culinaria y los restaurantes especializados en carnes argentinas han encontrado históricamente un público en España. Sin embargo, algunos de los proyectos más recientes no han conseguido mantenerse.

Uno de ellos es La Cabrera, uno de los nombres argentinos más reconocibles en el segmento de los asadores. El proyecto madrileño ha terminado bajando la persiana en verano, poniendo de manifiesto las dificultades de convertir el prestigio de una marca gastronómica argentina en un negocio sostenible en un mercado tan competitivo como Madrid. La información disponible actualmente apunta, de hecho, a que el establecimiento figura cerrado temporalmente.

Otro caso es Brazza, el proyecto de Franco Malacisa. El chef argentino llegó a Madrid con la ambición de construir una red de restaurantes y había situado la carne y el fuego en el centro de su propuesta. En enero de 2026 todavía se presentaba el establecimiento de la calle Orfila como el primero de un proyecto que aspiraba a crecer con varios locales en la capital.

La realidad, sin embargo, ha sido mucho más corta. Brazza aparece actualmente como cerrado, apenas unos meses después de su puesta en marcha.

La empanada argentina ha conseguido en España algo que todavía no ha logrado el asado

Malacisa llegó incluso a plantearse la apertura de un segundo negocio en Madrid, dentro de su estrategia de construir diferentes conceptos gastronómicos. Finalmente, esa idea quedó aparcada. El recorrido de Brazza ilustra así la distancia que puede existir entre la notoriedad de un chef, la potencia de una cocina y la capacidad de convertir esa propuesta en una operación rentable y escalable.

El propio Malacisa había defendido una visión abierta de la cocina argentina. Su propuesta no se limitaba a la carne argentina, sino que incorporaba producto de otros orígenes y referencias de distintas cocinas. «No te cases con una bandera», explicaba el chef, que reivindicaba también la carne escocesa, la rubia gallega o la italiana.

De la fiebre de la empanada a la estabilización

El contraste resulta especialmente evidente cuando se compara la evolución de la carne con la de las empanadas.

La empanada argentina ha conseguido en España algo que todavía no ha logrado el asado: convertirse en una categoría de restauración organizada. El crecimiento fue especialmente intenso a partir de 2020 y llevó a la proliferación de establecimientos especializados por todo el país. Malvón y Las Muns se situaron como principales referentes de un mercado que llegó a alcanzar centenares de puntos de venta.

Pero tampoco ha sido un camino lineal. Después de varios años de crecimiento acelerado, el segmento ha entrado en una fase de estabilización en la que las compañías tienen que demostrar que el modelo es sostenible más allá del efecto novedad. Las Muns, por ejemplo, atravesó una reestructuración después de perder un acuerdo relevante en gran distribución, antes de retomar su estrategia de expansión.

Malvón, por su parte, ha construido una escala considerable y continúa utilizando España como plataforma para su expansión internacional. La compañía llegó a producir alrededor de 12 millones de empanadas anuales y ha convertido el producto en un negocio de restauración organizada con capacidad de crecer mediante franquicias.

La lección de las empanadas es relevante: el éxito no ha llegado simplemente por ser un producto argentino, sino por conseguir adaptar una especialidad gastronómica a un formato de negocio sencillo, reconocible y escalable.

Hasta Havanna ha tenido que recular

La trayectoria de Havanna aporta otro ejemplo de las dificultades para trasladar automáticamente una marca argentina reconocida al mercado español.

El grupo, uno de los grandes iconos argentinos vinculados al alfajor y al dulce de leche, intentó ganar presencia física en Madrid con distintos establecimientos. Sin embargo, su recorrido no ha terminado consolidando una amplia red en la capital. En la actualidad, la presencia más visible de la marca se concentra en su establecimiento de la calle Mayor, mientras que referencias anteriores sitúan también locales en Goya y Majadahonda.

En otras palabras, incluso una marca con el reconocimiento internacional de Havanna ha encontrado dificultades para reproducir en España la fortaleza que tiene en Argentina.

El caso resulta significativo porque muestra que el origen argentino puede ser un activo, pero no constituye por sí solo una garantía de éxito. El consumidor español puede reconocer una marca, sentir curiosidad por un producto argentino y, aun así, no convertir esa prueba en frecuencia suficiente para sostener una red de establecimientos.

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