España nunca había recibido tantos turistas ni generado tanta riqueza gracias al sector. En 2025 alcanzó los 97 millones de visitantes internacionales y un gasto récord de 135.000 millones de euros, consolidándose como una de las grandes potencias turísticas mundiales. El turismo aporta ya el 13% del PIB y la hostelería supera los 166.000 millones de euros de facturación.
Sin embargo, detrás de esos máximos históricos se esconde una paradoja que amenaza el futuro del sector: cada vez resulta más difícil encontrar personas dispuestas a trabajar en él.
Los datos del informe sobre empleo en Hospitality elaborado por Synergie reflejan que el principal reto de hoteles, restaurantes y empresas de eventos ya no es atraer clientes, sino atraer trabajadores.
El empleo crece, pero no encuentra relevo
La actividad turística continúa creando empleo. En 2025 se incorporaron cerca de 48.000 nuevos afiliados al turismo y la hostelería superó por primera vez los dos millones de trabajadores durante el verano.
Pero esa evolución positiva no evita que miles de puestos permanezcan vacantes. El informe estima que durante la campaña estival quedaron sin cubrir alrededor de 100.000 empleos, mientras más de 300.000 establecimientos reconocen dificultades recurrentes para contratar personal.
Por tanto, la hostelería se enfrenta a un problema estructural donde convergen salarios poco competitivos, jornadas exigentes, dificultades para conciliar, elevada rotación y una imagen del sector deteriorada entre los jóvenes.
Una rotación que multiplica los costes
El dato probablemente más preocupante del estudio es la rotación. El sector alcanza una tasa del 63,8%, la más alta de toda la economía española. En determinados establecimientos hoteleros puede incluso superar el 100%, lo que significa que una empresa sustituye completamente su plantilla a lo largo del año.
Este fenómeno dispara los costes de selección y formación, dificulta mantener la calidad del servicio y obliga a las empresas a vivir en un proceso permanente de contratación. El absentismo también supera la media nacional, situándose en el 6,3%.
El salario sigue siendo el gran freno
Aunque los convenios han experimentado mejoras salariales en los últimos ejercicios, la distancia respecto a otros sectores continúa siendo considerable.
El salario bruto medio mensual en hostelería ronda los 1.512 euros, frente a los 2.345 euros del conjunto de la economía española. Incluso los perfiles más cualificados —como chefs ejecutivos, responsables de eventos o directores de alimentos y bebidas— difícilmente superan los niveles salariales que otras industrias ofrecen para posiciones equivalentes.
Esta diferencia explica parte de la fuga de profesionales hacia sectores como logística, comercio o servicios, donde la remuneración resulta similar pero las condiciones laborales suelen percibirse como menos exigentes.
La vivienda entra en la ecuación
Si hace unos años el problema era únicamente salarial, ahora aparece un nuevo factor que agrava la situación. La vivienda se ha convertido en un elemento decisivo para contratar.
En muchos destinos turísticos el precio residencial ya supera ampliamente la capacidad económica de los trabajadores del sector. El informe recuerda que los municipios turísticos presentan precios de vivienda un 83% superiores a las zonas no turísticas y que, en algunos territorios, hasta la mitad del parque residencial potencial está destinado al uso turístico o pertenece a propietarios no residentes.
El sector demanda perfiles cada vez más especializados
El resultado es una contradicción cada vez más frecuente: los lugares que más empleo generan son también aquellos donde resulta más difícil vivir. Por ello, algunas cadenas hoteleras han comenzado a ofrecer alojamiento, ayudas al alquiler o incentivos de movilidad como parte de su propuesta de valor para captar trabajadores.
Un cambio generacional que obliga a replantear el modelo
La escasez de talento tampoco responde únicamente a una cuestión económica. El informe señala que el 93% de los jóvenes considera que la hostelería necesita mejorar sus condiciones laborales para resultar atractiva. Entre las principales demandas aparecen horarios previsibles, mejores salarios, menos turnos partidos y mayores oportunidades de desarrollo profesional.
En paralelo, el sector demanda perfiles cada vez más especializados: expertos en revenue management, experiencia de cliente, sostenibilidad, marketing digital o gestión de eventos, competencias que exigen mayor cualificación en un mercado donde casi el 43% de los trabajadores no supera la educación obligatoria.
La principal conclusión del estudio es que la crisis de talento ya no puede abordarse únicamente desde la contratación.
Las empresas que logren diferenciarse serán aquellas capaces de ofrecer una propuesta de valor completa: planes de carrera, formación, conciliación, bienestar, flexibilidad y soluciones de vivienda cuando sea necesario.
