Lito

Homenaje a los profesionales y la liturgia hostelera en los Premios Lito

miércoles 30 de septiembre del 2026 | 04:09

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Hay una parte de la experiencia hostelera que sucede antes de que llegue el plato a la mesa y continúa mucho después de que este haya desaparecido. Está en la bienvenida, en la manera de tomar una comanda, en saber cuándo intervenir y cuándo dejar espacio al cliente, en recomendar un plato, anticiparse a una necesidad o conseguir que el ritmo de una comida fluya sin que nada parezca forzado. Es la liturgia de la sala. Y, detrás de ella, están sus profesionales.

Los Premios LITO 2026 han vuelto a poner el foco precisamente en ese trabajo. En su tercera edición, celebrada en la Sala Verde de los Teatros del Canal, estos galardones impulsados por Hostelería Madrid y con el apoyo de la Comunidad de Madrid han reconocido a 21 establecimientos por la excelencia de su servicio: diez restaurantes, seis bares y tabernas y cinco cafeterías.

El propio nombre de los premios resume su filosofía. El lito, ese tradicional paño blanco que acompaña al profesional de sala durante el servicio, se convierte en símbolo de un oficio que durante años ha permanecido en un segundo plano frente al protagonismo de la cocina, pero que resulta determinante para construir una experiencia hostelera completa.

El servicio como parte del producto

Los LITO reivindican una idea cada vez más presente en el sector: el servicio no es un complemento de la propuesta gastronómica, sino parte del producto que compra el cliente.

La metodología de los Premios LITO trata precisamente de poner cifras a esa liturgia del servicio

La recepción, el conocimiento de la carta, la capacidad de recomendar, los tiempos de espera, la coordinación entre sala y cocina, la presentación de los platos, el cobro o la despedida forman parte de una misma cadena. Cuando todos esos elementos funcionan, la atención parece sencilla. Sin embargo, detrás existe conocimiento, técnica, entrenamiento y una lectura constante de lo que sucede alrededor de cada mesa.

La metodología de los Premios LITO trata precisamente de poner cifras a esa liturgia. Desde el nacimiento del proyecto en 2024, Hostelería Madrid ha sometido a más de 300 establecimientos a visitas de Mystery Shopper y auditorías anónimas. El proceso contempla cerca de 60 puntos de control agrupados en 13 bloques estratégicos y exige superar una puntuación media de 8,5 sobre 10 para obtener el distintivo.

Además, los criterios se adaptan al tipo de establecimiento. Porque la excelencia de una cafetería no se mide exactamente con los mismos parámetros que la de un restaurante gastronómico o una taberna de alta rotación. El proyecto pretende así reconocer el buen servicio dentro de la realidad operativa de cada negocio.

De la cafetería a la alta restauración

La relación de premiados de esta tercera edición refleja precisamente esa diversidad.

En la categoría de restaurantes aparecen El Ronquillo, Triciclo, Dans le Noir? Madrid, La Montaña, Betelu, La Guisandera de Piñera, Ají y Sillao, Latxasca Etxea, Mesón La Alhambra y Corral de la Morería.

En bares y tabernas, los reconocimientos recaen en Gozar Neotaberna Castiza, Taberna 7, Taberna Antonio Sánchez, Ponzano 12, Barrafina Madrid y La Barra de La Tasquería.

El mapa se completa con cinco cafeterías: Ambu Coffee, Coté Café, Teapots Madrid, Cafelito y MÖOI Petit. En total, 17 de los establecimientos reconocidos están situados en Madrid capital y cuatro en otros puntos de la región: Alcalá de Henares, Loeches, Valdemorillo y Zarzalejo.

La selección pone de manifiesto que la excelencia en sala no está necesariamente vinculada al ticket medio, al formato o a un determinado estilo gastronómico. Una barra de barrio, una cafetería de especialidad, una taberna o un restaurante de alta cocina comparten una misma exigencia: hacer que el cliente se sienta atendido y acompañado durante su experiencia.

También se premia una trayectoria

Los LITO 2026 han reservado además un espacio para reconocer a profesionales cuya trayectoria trasciende la edición anual de los premios.

Los cuatro LITO de Honor han recaído en Isabel Díaz Ayuso, por el apoyo institucional al sector hostelero; Mariano Castellanos, presidente honorífico de AMYCE, por su trayectoria de más de cinco décadas dedicada a la sala; Amadeo Lázaro, tabernero de Los Caracoles, por su recorrido profesional; y Rocío Gandarias, de La Cococha Catering, por sus cuarenta años de servicio.

El acto estuvo presidido por el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco Serrano, quien destacó el papel de los profesionales de sala dentro de la experiencia hostelera.

Tres años poniendo la sala en primer plano

Los Premios LITO nacieron en 2024 con 25 establecimientos reconocidos. En 2025 incorporaron otros 26 y en esta tercera edición suman 21 nuevos locales al mapa de la excelencia hostelera madrileña.

Más allá de los nombres que figuran en el palmarés, el valor de estos premios está en reivindicar una profesión que requiere una combinación poco visible de conocimiento, técnica y sensibilidad. El buen servicio consiste, en buena medida, en hacer que todo suceda cuando debe suceder y de la manera adecuada, sin que el cliente perciba el esfuerzo que existe detrás.

En un momento en el que la restauración madrileña amplía formatos, propuestas y públicos, los LITO recuerdan que la experiencia hostelera sigue dependiendo de algo tan esencial como la relación entre quien recibe y quien es recibido.

El lito, ese paño blanco que acompaña al camarero durante el servicio, es aquí mucho más que una herramienta de trabajo. Es la representación de una forma de entender la hostelería: una sucesión de gestos, tiempos, conocimientos y atenciones que convierten una mesa en una experiencia.

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