El tardeo, la gastronomía y las bebidas sin alcohol redefinen el bar español

El tardeo, la gastronomía y las bebidas sin alcohol redefinen el bar español

martes 20 de octubre del 2026 | 06:10

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Los bares siguen ocupando un lugar central en la vida social española, pero su papel va mucho más allá de servir una consumición. Son puntos de encuentro vecinal, escenarios cotidianos para compartir una comida y espacios donde se construyen relaciones al margen de las pantallas. El informe ‘The Future Role of Bars in Europe’, elaborado por Heineken y Edelman, sitúa esta dimensión social en primer plano: el 81% de los españoles encuestados considera que los bares son el espacio más importante para la interacción humana y el 96% afirma que echaría en falta algo si uno de estos establecimientos cerrara. 

De esta forma, el estudio dibuja un sector que conserva un fuerte arraigo cultural en un contexto de ocio digital y hábitos cada vez más fragmentados, aunque sus resultados deben interpretarse como percepciones declaradas por los participantes, no como una medición directa de la actividad económica de los establecimientos.

Cabe destacar que la relevancia social del bar también tiene una traducción económica. España cuenta con alrededor de un establecimiento por cada 175 habitantes, según los datos del Directorio Central de Empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos en el informe. A ello se suma el peso de la cerveza en el canal hostelero. De acuerdo con Cerveceros de España, esta bebida concentra el 44% de la cuota de consumo de bebidas en hostelería y representa el 17,5% de la denominada cuota de garganta en el conjunto del mercado. 

Gastronomía y terrazas, los motores del bar español

Sin embargo, el arraigo del bar y la importancia de determinadas categorías no eliminan los desafíos comerciales. Los datos del sector cervecero correspondientes al pasado año muestran que las ventas de cerveza descendieron un 1% en España y que el consumo en hostelería cayó un 2,4%. Esto muestra una evolución que obliga a prestar atención a los cambios en la frecuencia de visita, el gasto y las preferencias del cliente. En este escenario, el reto para el sector no consiste únicamente en conservar su clientela, sino en adaptar su propuesta a nuevas ocasiones de consumo.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio mencionado, que apunta a una transformación del modelo de negocio hostelero impulsada, en buena medida, por las expectativas del público joven. En España, la gastronomía y las terrazas aparecen como elementos centrales de la experiencia, por encima de una propuesta centrada exclusivamente en la bebida. La cultura de la tapa, las comidas informales y los encuentros al aire libre siguen formando parte de los principales atractivos de los establecimientos, que funcionan como una prolongación del hogar y como espacios para compartir tiempo con otras personas.

Los porcentajes recogidos en el informe respaldan esta lectura. La diversión es uno de los principales motivos para acudir a un bar para el 55% de los encuestados, mientras que la comida lo es para el 52%. El consumo de alcohol, por su parte, figura como motivación para el 32%.

Para los profesionales del sector, esta diversificación de motivaciones sitúa la calidad de la oferta culinaria, la experiencia del cliente y la capacidad de generar ocasiones de consumo diferenciadas entre los elementos que pueden contribuir a reforzar el atractivo del negocio.

Los jóvenes frecuentan más el bar, pero demandan nuevas experiencias

Cabe destacar que la gastronomía adquiere todavía más relevancia entre el segmento joven analizado por el estudio, compuesto por personas de entre 18 y 34 años. En este grupo, el 60% considera que la oferta gastronómica es prioritaria para asegurar el futuro del sector. El porcentaje supera en ocho puntos porcentuales la media española y en 18 puntos la registrada entre los jóvenes de otros países europeos incluidos en la investigación. 

Lejos de dar la espalda a los establecimientos hosteleros, los jóvenes españoles incluidos en el informe declaran acudir a ellos con mayor frecuencia que la media nacional. El estudio cifra esta diferencia en el 33% frente al 12,5%, respectivamente. Se trata de porcentajes referidos al indicador de frecuencia empleado en la investigación, por lo que no deben interpretarse como una tasa de visitas ni como el porcentaje total de jóvenes que acude a bares.

El desafío para los operadores consiste en responder a una demanda que combina la búsqueda de experiencias, la flexibilidad horaria, la gastronomía y la convivencia entre distintas preferencias de consumo. El bar mantiene su función como lugar de encuentro, pero la manera de disfrutarlo evoluciona. Los planes informales, las reuniones que empiezan antes de la noche y las propuestas que permiten prolongar la jornada sin depender de un único momento de consumo forman parte de esta transformación. 

Para los hosteleros, identificar esas ocasiones y traducirlas en una oferta coherente con su clientela y su estructura de costes resulta fundamental para convertir una tendencia social en una oportunidad comercial sostenible.

El tardeo abre nuevas oportunidades para la hostelería

Uno de los fenómenos que mejor ilustra el cambio en los horarios de ocio es el tardeo. Según los datos difundidos junto al informe, el interés de búsqueda del término en Google Trends en España se ha multiplicado por 32 desde 2015. La evolución apunta a una mayor visibilidad de esta fórmula de ocio, vinculada a encuentros sociales que comienzan durante la tarde y que pueden combinar aperitivo, tapas, bebidas y actividades de entretenimiento.

Para la hostelería, esta tendencia abre la posibilidad de trabajar franjas horarias que no siempre han tenido el mismo protagonismo que el servicio de comidas o las consumiciones nocturnas. El potencial, sin embargo, no se traduce automáticamente en una mejora de la rentabilidad. Cada establecimiento debe valorar la demanda de su zona, el perfil de su público, los costes de personal y aprovisionamiento, la rotación de mesas y la capacidad de mantener una oferta atractiva durante más horas.

La oportunidad reside, por tanto, en diseñar propuestas capaces de conectar con nuevos hábitos sin desdibujar la identidad del negocio. Las terrazas, el tapeo, los encuentros de grupos y una oferta gastronómica adaptada a distintos momentos del día pueden ayudar a construir experiencias más flexibles. El reto operativo es encontrar el equilibrio entre ampliar las ocasiones de consumo y asegurar que cada franja horaria aporta valor al establecimiento.

Contar con opciones 0,0 abre puertas del bar

La transformación de los hábitos también afecta a la oferta de bebidas. El informe señala que el bar continúa siendo, ante todo, un espacio de conexión social, incluso cuando los clientes no desean consumir alcohol. En España, el 58% de los encuestados afirma sentirse plenamente cómodo en un bar sin beber alcohol, mientras que el 61% considera que disponer de alternativas 0,0 contribuye a crear entornos más acogedores e inclusivos. Entre los jóvenes, este último porcentaje asciende al 73%.

Estas respuestas apuntan a una oportunidad para ampliar la propuesta de bebidas y facilitar que personas con preferencias diferentes compartan una misma experiencia. La presencia de opciones sin alcohol puede favorecer que el cliente elija según el momento, la ocasión o sus preferencias personales, sin que la consumición alcohólica sea una condición para participar en el encuentro. Desde el punto de vista comercial, la diversificación exige prestar atención a la visibilidad de estas referencias en la carta, su disponibilidad, la calidad del servicio y su integración con la oferta gastronómica.

Además, España cuenta con una posición destacada en esta categoría. Según el ‘Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2025’, elaborado por Cerveceros de España en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las ventas de cerveza sin alcohol crecieron un 4,6% durante 2025 y alcanzaron el 14% del total de cerveza consumida en el país. Un dato que refleja el peso de esta modalidad dentro del mercado cervecero, aunque no implica que todas las referencias o todos los establecimientos estén registrando la misma evolución.

Aquí, la cuestión no se limita a incorporar productos sin alcohol, sino a ofrecer alternativas que respondan a las expectativas del consumidor y encajen en una propuesta de valor reconocible.

La cerveza mantiene su vínculo con la socialización y la gastronomía

El informe también subraya el papel cultural de la cerveza como elemento asociado a experiencias compartidas. En España, su relación con el tapeo, las celebraciones y los encuentros cotidianos forma parte de una tradición hostelera que conecta la bebida con la gastronomía y la vida social. Su presencia en las terrazas, los aperitivos y las reuniones locales refuerza la posición del bar como escenario de convivencia, aunque la evolución del mercado exige tener en cuenta los cambios en el consumo y la creciente diversidad de preferencias.

Los datos de Cerveceros de España ayudan a contextualizar esta relación. La cerveza concentra el 44% de la cuota de consumo de bebidas en hostelería y el 17,5% en el conjunto del mercado, según las cifras correspondientes a 2025 difundidas en el marco del informe. Al mismo tiempo, el descenso de las ventas registrado durante ese ejercicio recuerda que el arraigo cultural de una categoría no garantiza un crecimiento continuado. La evolución del gasto, la frecuencia de las visitas y los nuevos hábitos de consumo condicionan el comportamiento del mercado y obligan a los establecimientos a ajustar su estrategia.

El acompañamiento al hostelero como estrategia

La adaptación del bar a las nuevas tendencias es también una cuestión que afecta a los proveedores del sector. Heineken España sitúa este desafío dentro de su enfoque «Mundialmente Locales» y plantea que sus marcas —Heineken, Cruzcampo, Amstel y El Águila— contribuyan a desarrollar ocasiones de consumo vinculadas a los cambios en las preferencias del público. La compañía identifica la gastronomía, el tardeo y la expansión de la oferta 0,0 como ámbitos en los que trabajar junto a los establecimientos hosteleros.

Alfonso Saiz, director de Ventas a Hostelería de Heineken España, resume la posición de la compañía con una defensa del valor diferencial del establecimiento físico: «La hostelería en España está demostrando una resiliencia inmensa. El bar español no se definirá por la tecnología, sino por la autenticidad, la gastronomía y el encuentro físico, porque es nuestra verdadera red social». 

Un modelo de bar sin fórmula única

El informe ‘The Future Role of Bars in Europe’ concluye que no existe un único modelo de éxito aplicable a todos los mercados. Las preferencias cambian según el país, las costumbres sociales y las formas de disfrutar del tiempo libre. Mientras que en otros mercados europeos la música, los eventos y las actividades comunitarias aparecen como elementos relevantes para atraer público, en España la gastronomía y las terrazas ocupan una posición especialmente destacada.

Esta diferencia refuerza la necesidad de diseñar propuestas adaptadas al entorno y no limitarse a reproducir tendencias internacionales. La cultura de la tapa, el encuentro al aire libre y la combinación de comida y bebida constituyen activos reconocibles de la hostelería española, pero su aprovechamiento comercial requiere responder a las particularidades de cada negocio y de su clientela.

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