Plan Internacional Gastronomía

Así planea España el liderazgo mundial en gastronomía

miércoles 11 de febrero del 2026 | 07:02

En esta noticia se habla de:

Ser el primero no siempre es sinónimo de éxito, pero España pretende alcanzarlo. Desde su posición de referente mundial, quiere liderar la gastronomía y cuenta con una minuciosa estrategia para ello. El recién desvelado Plan Internacional de la Gastronomía Española tiene el objetivo de poner en valor un activo estratégico nacional ordenando y estructurando lo que ya existe, “sin reinventar lo que funciona, y planificar acciones de futuro de forma inclusiva, eficiente y realista”.

Según Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, se trata de una iniciativa pionera por su alcance y ambiciosa hoja de ruta de país que «apoya a los grandes líderes de renombre internacional, a los restauradores anclados en el territorio que dan a conocer nuestras excelencias culinarias a los turistas, así como a los pequeños productores, investigadores y formadores de un sector cada vez más diverso, innovador y sostenible».

Elaborado a partir del diálogo con más de 120 profesionales del ecosistema gastronómico, entre chefs, productores, empresarios, expertos y entidades del sector, el plan toma como punto de partida el posicionamiento logrado por la cocina española a principios de este siglo, con Ferrán Adrià como gran protagonista. Surgieron nuevas técnicas (espumas, esferificaciones, deconstrucciones), el menú degustación se convirtió en un manifiesto creativo y se consolidó un modelo de cocina abierta, donde la investigación, la innovación y la generosidad en la transmisión del conocimiento fueron clave.

Las consecuencias de este movimiento disruptivo fueron (y son) muchas y a todos los niveles, multiplicando el peso de la cocina española en el mundo y también repercutiendo en la producción agraria y ganadera, el mundo de los negocios, el sector turístico, la educación y los medios de comunicación, que comenzaron a prestar a la cocina y sus autores una gran atención. Como ejemplo del impacto, entre 1994 y 2026, España ha pasado de
tener tres restaurantes con tres estrellas Michelin a 16 tri-estrellados, y es el país con más chefs galardonados como los mejores del mundo en The Best Chef Awards.

Fortalezas y debilidades

Sin embargo, el diagnóstico es claro: el prestigio creativo no siempre se traduce en liderazgo estructural. La gastronomía española adolece de una imagen internacional difuminada y carece de una identidad claramente reconocible en el exterior. La implantación internacional sigue siendo limitada, con escasa presencia de restaurantes, productos y vinos en mercados estratégicos, dificultades en los canales de comercialización y ausencia de una red potente de restauración española fuera de nuestras fronteras. A ello se suma la dispersión de acciones promocionales —tanto públicas como privadas— y la falta de una estrategia coordinada de país.

En el plano interno, el sector afronta desafíos relevantes: descenso del hábito de cocinar y bajo nivel de educación gastronómica no reglada entre los jóvenes; falta de personal cualificado en hostelería; escasa capacidad de atracción de nuevos profesionales; rigidez normativa y presión de costes que condicionan la rentabilidad empresarial.

El punto de partida, no obstante, es sólido. La gastronomía española es identidad cultural y cohesión social, vinculada a una tradición milenaria y al territorio. La imagen internacional de España se asocia a un estilo de vida saludable, sociable y hedonista, donde la comida ocupa un lugar central. El país es potencia alimentaria, con más de 400 figuras de calidad diferenciada y productos icónicos —jamón ibérico, vino de Jerez, pimentón, anchoas— reconocidos globalmente. Cuenta con una oferta gastronómica diversa y accesible en todos los niveles de precio, y con la tapa como emblema universal de socialización. Y mantiene una capacidad de innovación culinaria que sigue marcando tendencia mundial.

La implementación será progresiva, con programas anuales y objetivos medibles

Todo ello se articula en un ecosistema económico de enorme dimensión: más de 300.000 establecimientos de hostelería y restauración, 7,2 millones de empleos y una aportación estimada del 27% al PIB nacional (374.000 millones de euros en 2023). La gastronomía no es solo cultura: es uno de los sectores económicos más compactos y transversales del país.

Un plan en cuatro grandes bloques

El Plan se estructura en diez medidas agrupadas en cuatro ejes complementarios, con actuaciones realistas y escalables apoyadas en instrumentos ya existentes. Su ejecución corresponderá tanto a administraciones públicas —bajo un modelo de gobernanza coordinada— como a asociaciones sectoriales, entidades privadas y agentes del ecosistema gastronómico.

Fortalecer talento y conocimiento. Se impulsa el reconocimiento académico de la gastronomía, la formación avanzada y la creación de redes internacionales de profesionales españoles como embajadores del sector.

Transformar prestigio en mercado. El objetivo es convertir reputación en presencia comercial real: más restaurantes, más productos y más marcas españolas en el exterior, con modelos de negocio viables y sostenibles.

Reforzar el vínculo con turismo y cultura. La gastronomía debe integrarse como experiencia esencial del viaje a España y como elemento cultural estratégico, incluyendo iniciativas como la candidatura de la tapa ante la UNESCO.

Construir una marca país gastronómica. El plan apuesta por un relato unificado que proyecte diversidad y excelencia, superando posicionamientos basados únicamente en precio e integrando la gastronomía en la diplomacia económica y cultural.

La ambición final es transformar el reconocimiento actual en un liderazgo sostenido, capaz de generar valor económico, prestigio internacional, atracción de talento, turismo de calidad y cohesión cultural.

La implementación será progresiva, con programas anuales y objetivos medibles. “Hoy no acabamos, hoy empezamos”, afirmó Planas. El reto no es demostrar que España cocina bien —eso ya está asumido—, sino convertir esa evidencia en una estrategia estructurada de poder gastronómico global.

Noticias Relacionadas: