La festividad de Todos los Santos llega este año con un aroma especial. A los clásicos buñuelos y huesos de santo, se suman nuevos sabores y tradiciones que reflejan la diversidad cultural que hoy enriquece las mesas españolas. En Madrid, obradores históricos y propuestas más recientes conviven para ofrecer una experiencia repostera donde la memoria y la innovación se dan la mano.
En Viena Capellanes, con más de siglo y medio de historia, los buñuelos de viento vuelven a ser los protagonistas de estas fechas. Desde el 10 de octubre, la casa madrileña ha puesto a la venta todas sus variedades, desde los tradicionales de nata, crema y chocolate hasta las versiones más contemporáneas como galleta Lotus o chocolate Dubái —una mezcla de chocolate blanco y pistacho que debuta este año—.
“El objetivo es conservar las recetas que forman parte de la memoria de muchos madrileños y, al mismo tiempo, introducir nuevos sabores que reflejan los gustos actuales”, explica Antonio Lence, director general de la firma. Con una previsión de más de 150.000 unidades elaboradas, Viena Capellanes mantiene viva una de las costumbres más dulces del otoño, sin renunciar a la creatividad.

Junto a los buñuelos, los huesos de santo siguen ocupando un lugar esencial en la campaña, con más de 20.000 piezas previstas en sabores de yema, chocolate, dulce de leche y frambuesa. Además, la casa adapta parte de su oferta a los nuevos hábitos de consumo con galletas, cupcakes y palmeras decoradas para Halloween, en una fusión de tradiciones que ya forma parte del paisaje madrileño.
Pero no todo es tradición local. Este año, el barrio de Retiro se llena del inconfundible aroma del Pan de Muerto mexicano, gracias al obrador artesanal Doble Uve. Este dulce, de miga tierna y fragancia a naranja, mantequilla y canela, es un símbolo del Día de los Muertos en México, una fiesta donde el recuerdo se celebra con alegría. Sus característicos huesitos cruzados representan a los ancestros, y la bolita central, el ciclo de la vida.
“Queríamos compartir un pedacito de nuestra cultura y ofrecer un producto artesanal que emocione tanto como guste”, cuentan las fundadoras de Doble Uve, tres mujeres apasionadas por la repostería, dos de ellas de origen mexicano. Su Pan de Muerto puede encontrarse en la tienda de la calle Antonio Arias, 3 y 5, o pedirse online para disfrutarlo en cualquier rincón de España.
Así, entre los buñuelos más castizos y el Pan de Muerto que llega desde México, España celebra Todos los Santos con una mezcla de tradición y mestizaje culinario. Un homenaje compartido a la memoria y al sabor, donde cada dulce —ya sea de mazapán o de naranja y canela— invita a recordar con ternura y a celebrar con dulzura.