El cambio de hábitos de los consumidores está redefiniendo la forma de socializar y, con ello, el negocio de la hostelería. El auge del tardeo, los planes diurnos y el crecimiento del movimiento NOLO (No y Low Alcohol) están ampliando el espacio para las bebidas sin alcohol, una categoría que deja de ser una alternativa para convertirse en parte habitual de la experiencia de consumo.
Un estudio elaborado por fritz-kola sobre hábitos de ocio refleja esta transformación. El 40% de los españoles sitúa los refrescos entre las bebidas que más consume cuando sale, lo que los convierte en la segunda opción más elegida, solo por detrás de la cerveza (59,5%) y por delante del vino y las copas.
La tendencia también responde a un cambio cultural. Tres de cada cinco españoles consideran que pedir un refresco al salir está hoy más normalizado que hace unos años, una percepción especialmente extendida entre la Generación Z, donde alcanza el 67%. El dato coincide con el avance del consumo moderado y del fenómeno NOLO, que gana presencia en bares y restaurantes a medida que los clientes buscan alternativas que les permitan disfrutar de la experiencia social sin que el alcohol sea el protagonista.
Para la hostelería, el cambio no pasa únicamente por incorporar nuevas referencias, sino por adaptar la propuesta a un consumidor que distribuye el ocio a lo largo del día. El estudio muestra que el 51% de los españoles prefiere salir a cenar o tomar algo durante la tarde-noche, el 43% apuesta por planes de tarde y un 31% elige el vermut. En cambio, la salida nocturna tradicional solo es la opción preferida para el 16% de la población.
Esta diversificación de las ocasiones de consumo también reduce el peso del alcohol. Aunque el 73% de los españoles afirma consumir bebidas alcohólicas cuando sale, solo uno de cada cuatro asegura hacerlo siempre, mientras que un 27% reconoce que no bebe nunca o casi nunca en sus salidas.
En paralelo, la decisión de acudir a un establecimiento depende cada vez más de la experiencia. El ambiente es el principal factor de elección para el 44% de los consumidores, por delante del precio y la ubicación, ambos con un 16%. Al mismo tiempo, el gasto se mantiene contenido: siete de cada diez españoles invierten menos de 40 euros en una salida.
Para bares y restaurantes, este escenario supone una oportunidad para desarrollar cartas de bebidas más amplias, con refrescos premium, combinados sin alcohol y propuestas adaptadas a diferentes momentos de consumo. En un contexto en el que el cliente busca flexibilidad y variedad, la oferta de bebidas deja de girar exclusivamente en torno al alcohol para convertirse en una herramienta con la que atraer nuevos perfiles de consumidores y aumentar el valor de la experiencia en sala.
