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Relevo generacional en Iberia: abre un plan de bajas para adaptarse a su Plan de Vuelo 2030

jueves 12 de marzo del 2026 | 23:03

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Iberia y su plantilla se han encontrado en un punto oportuno y conveniente para ambos. La compañía ha planteado ante los representantes sindicatos un plan de bajas de carácter voluntario que el personal demandaba desde hace años. A través de un procedimiento de Expediente de Regulación de Empleo (ERE), el número de personas que podrían acogerse sería de 996, algo más de un 9% dentro de una nómina de 10.568 empleados.

La propuesta, trasladada este jueves a los sindicatos, abre una vía para reorganizar la estructura laboral de la aerolínea en un momento en el que la compañía encara una nueva fase de crecimiento. El ajuste planteado por la empresa responde a la renovación generacional, reorganización interna y adaptación a los objetivos que se ha marcado la aerolínea en su hoja de ruta para el final de la década.

El plan de bajas se reparte entre los distintos colectivos de la empresa. Sobre el personal de tierra se prevén 753 salidas: 305 en el área de mantenimiento, 243 en producción en tierra y 205 en áreas corporativas. En el caso del personal de vuelo se contemplan 243 salidas: 106 pilotos y 137 tripulantes de cabina.

Cuatro de cada diez empleados de Iberia tienen más de 50 años

El diseño del expediente se enmarca en un contexto particular dentro de la compañía. Cuatro de cada diez empleados de Iberia tienen más de 50 años y alrededor de un 10% supera los 60, una estructura demográfica que ha llevado tanto a la dirección como a los representantes sindicales a plantear fórmulas de salida voluntaria que faciliten la transición generacional.

No es la primera vez que la empresa explora esta vía. A finales de 2022 ya se analizó la posibilidad de negociar un ERE que afectara a trabajadores mayores de 60 años y que pudiera extenderse a distintos colectivos de la compañía, aunque aquella iniciativa no llegó a materializarse.

En la actualidad existen diferentes mecanismos que permiten reducir la actividad profesional en la recta final de la carrera laboral. Los pilotos y los tripulantes de cabina pueden pasar a la reserva —los primeros a partir de los 60 años y los segundos al cumplir los 62—. La empresa también contempla la opción del cese remunerado a esas edades. En el caso de los pilotos existe incluso una fórmula intermedia que permite reducir la actividad de vuelo hasta el 55% cuando alcanzan los 60 años.

El nuevo proceso de bajas voluntarias llega, por tanto, en un momento en el que la compañía considera que se dan las condiciones para acelerar esa renovación generacional sin recurrir a medidas traumáticas. Además, el ajuste se plantea en paralelo al desarrollo del plan estratégico 2025-2030, conocido como Plan de Vuelo 2030, que dibuja un escenario de crecimiento para la aerolínea.

Este plan contempla un incremento de la producción anual de entre el 3% y el 5% y prevé, al mismo tiempo, la contratación de alrededor de un millar de trabajadores cada año para sostener esa expansión. La paradoja aparente —salidas voluntarias y nuevas incorporaciones al mismo tiempo— responde en realidad a un cambio en la composición de la plantilla.

La compañía busca adaptar su estructura laboral a las nuevas necesidades operativas, con perfiles profesionales más vinculados a la digitalización, la eficiencia de los procesos y la evolución tecnológica del negocio aéreo. El ERE se interpreta así como una herramienta para facilitar esa transición, permitiendo la salida de trabajadores con largas trayectorias en la empresa mientras se incorporan nuevos profesionales con perfiles distintos.

En ese sentido, el ajuste no implica necesariamente una reducción estructural del tamaño de la plantilla, sino una reconfiguración de su composición para alinearla con el crecimiento previsto y con la transformación operativa que Iberia pretende desarrollar durante la segunda mitad de la década.

Para la aerolínea, el objetivo es acompasar la renovación de su capital humano con la modernización de su actividad. Para los trabajadores, el proceso abre una vía voluntaria de salida que llevaba años sobre la mesa. Ambos elementos se encuentran ahora en un punto de convergencia.

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