Es indiscutible que el primer semestre de Meliá Hotels International deja una fotografía con dos lecturas bien diferenciadas. Mientras el negocio hotelero mantiene un sólido ritmo de crecimiento, impulsado por la mejora de tarifas, la recuperación de la demanda internacional y el avance de su estrategia de reposicionamiento hacia el segmento de alta gama, el cierre definitivo de sus operaciones en Cuba marca un antes y un después en sus cuentas.
La compañía presidida por Gabriel Escarrer ha asumido un impacto extraordinario de 79,4 millones de euros tras provisionar la totalidad de sus saldos y activos en la isla, una decisión que reduce el beneficio neto consolidado del primer semestre hasta los 4,1 millones de euros. Sin ese efecto contable, la evolución del negocio habría mantenido la senda de crecimiento iniciada en los últimos ejercicios.
Según consta en sus últimos resultados, los ingresos aumentaron un 7,1%, hasta 1.047,4 millones de euros, mientras el RevPAR avanzó un 11,7% en el semestre, apoyado especialmente en España, República Dominicana, Estados Unidos y el Sudeste Asiático. Al mismo tiempo, la cadena mallorquina acelera su transformación con nuevos activos, una mayor exposición al segmento premium y de lujo y una expansión basada en contratos de gestión y franquicia.
Para Escarrer, «Meliá ha sabido capitalizar la fortaleza de sus principales mercados, especialmente España, el Sur de Europa y el Caribe, regiones que se han beneficiado de una reorientación de los flujos turísticos hacia destinos considerados refugio frente a la inestabilidad de otras áreas. En todos estos destinos -con la excepción de México- Meliá ha seguido afianzando su resiliencia gracias al posicionamiento de sus marcas, la calidad de sus activos y una estrategia comercial y de distribución enfocada en el valor más que en el volumen, con un porfolio cada vez más valioso y reposicionado, más orientado a los segmentos Premium y Lujo.”

El coste de salir de Cuba reduce el beneficio de Meliá a 4,1 millones
A su vez, la evolución sirve para confirmar que la rentabilidad del grupo continúa descansando cada vez más sobre la calidad del porfolio. La estrategia de reposicionamiento emprendida en los últimos años sigue ganando peso, con un segmento de lujo que ya representa el 20% de los hoteles y el 18% de las habitaciones, pero aporta el 36% de la contribución operativa del conjunto de la cartera. Según la compañía, las inversiones acometidas junto a sus socios, superiores a los 1.000 millones de euros durante los últimos cuatro años, han permitido que numerosos establecimientos duplicasen o incluso triplicasen su RevPAR tras su transformación hacia marcas de mayor categoría.
Este cambio de modelo también se refleja en la expansión internacional. Meliá ha firmado 17 nuevos hoteles con 3.816 habitaciones durante el año y mantiene el objetivo de alcanzar al menos 40 incorporaciones antes de finalizar 2026, todas ellas bajo fórmulas poco intensivas en capital. El crecimiento se concentra en el denominado eje vacacional, con proyectos en España, Italia, Grecia, Túnez, México, República Dominicana y Vietnam, mientras un tercio de las nuevas firmas corresponde a enseñas de lujo como Paradisus, Gran Meliá y The Meliá Collection.
«Los positivos resultados en su negocio recurrente se han visto afectados, sin embargo, por el impacto causado por la finalización de todas las operaciones en Cuba llevadas a cabo por nuestra filial «Ilha Bela», y que derivan de la evolución de un entorno caracterizado por elevados riesgos regulatorios, financieros, reputacionales y operativos. Ante esta situación y en aplicación de los principios de prudencia financiera, transparencia y responsabilidad que guían nuestra actuación, nuestra filial Ilha Bela decidió entre junio y julio de este año poner fin a toda actividad en el país.
Meliá acelera su transformación hacia el lujo
Es importante subrayar que la estrategia ‘asset light’ se complementa además con operaciones selectivas de adquisición y toma de participaciones minoritarias en activos ya operados por el grupo, como Meliá Génova, INNSiDE New York Nomad o Meliá Benidorm. De forma paralela, la compañía hotelera prevé mantener al cierre del ejercicio una ratio de deuda financiera sobre Ebitda de entre dos y 2,5 veces, similar a la del año anterior.
Respecto al plano comercial, los indicadores también respaldan la evolución del negocio. Las ventas a través de melia.com y la aplicación móvil crecieron un 14% hasta junio, mientras MeliaPro, el canal dirigido al mercado B2B, avanzó un 15%. Las campañas de venta directa continuaron ganando peso y la última Wonder Week de verano incrementó un 16% su facturación respecto al año anterior, con una tarifa media un 4,35% superior.
De cara al futuro, las perspectivas que maneja para el segundo semestre se mantienen favorables. Meliá asegura que las reservas en cartera superan en doble dígito las del año pasado tanto en hoteles urbanos como vacacionales, con España manteniendo una sólida demanda para el verano, apoyada por el mercado nacional, el británico y una ligera recuperación del alemán. Al mismo tiempo, República Dominicana, Estados Unidos y el Sudeste Asiático continúan consolidándose como algunos de los principales motores de crecimiento internacional del grupo.