Lufthansa pone el foco en el 100% de TAP para reforzar su posición en el Atlántico

Operaciones 15/10/2026

Lufthansa quiere que su apuesta por TAP Air Portugal vaya más allá de una participación minoritaria. Tras ser seleccionada por el Gobierno portugués para adquirir hasta el 49,9% de la aerolínea, el grupo alemán ha mostrado su disposición a negociar también la compra del 50,1% restante, una posibilidad que permitiría completar la privatización de la compañía y convertirla en una pieza más de su estructura empresarial.

La operación supondría un cambio relevante en el futuro de la aerolínea de bandera portuguesa. El proceso de privatización, concebido inicialmente para dar entrada a un socio industrial sin que el Estado perdiera el control, podría desembocar en una venta prácticamente total del capital. Según la propuesta económica presentada, el importe conjunto de ambas fases alcanzaría los 2.552 millones de euros, aunque la adquisición definitiva sigue condicionada a los trámites políticos, contractuales y regulatorios correspondientes.

La decisión del Ejecutivo de Luís Montenegro, anunciada el 14 de octubre de 2026, sitúa a Lufthansa por delante de Air France-KLM, su único competidor en la fase final del proceso. IAG, matriz de Iberia y British Airways, había abandonado previamente la carrera. La elección alemana no solo responde a una oferta económica más elevada, sino también a un proyecto industrial que busca ampliar la capacidad de TAP y reforzar su papel en las conexiones entre Europa y otros mercados internacionales.

Una operación en dos fases para tomar el control

La propuesta de Lufthansa contempla inicialmente el desembolso de 1.025 millones de euros por el 44,9% de TAP, con la posibilidad de elevar la participación hasta el 49,9% mediante la adquisición de acciones que no suscriban los trabajadores y los ajustes previstos en la operación. El valor total de esta primera fase podría alcanzar los 1.201 millones de euros.

La segunda etapa sería la más determinante desde el punto de vista del control corporativo. Lufthansa ha puesto sobre la mesa otros 1.351 millones de euros por el 50,1% que actualmente mantiene el Estado portugués. De esa cantidad, 863 millones corresponderían a efectivo y 488 millones a un intercambio de acciones del grupo alemán.

La fórmula permitiría a Portugal conservar una participación indirecta en el negocio a través de su entrada en el capital de Lufthansa, con aproximadamente un 5% del grupo resultante. Para el Gobierno luso, esta alternativa combinaría ingresos por la desinversión con una posición accionarial en uno de los principales operadores aéreos europeos.

La compañía portuguesa cuenta con una presencia especialmente relevante en Brasil y mantiene conexiones con distintos mercados de América, África y Europa

No obstante, la adquisición total no está cerrada. La segunda fase requerirá un procedimiento independiente y el cumplimiento de las condiciones necesarias para ejecutar la operación. Además, el 5% reservado a los empleados de TAP introduce una variable adicional: incluso si el Estado vende toda su participación, Lufthansa no necesariamente alcanzaría el 100% del capital.

Lisboa, la puerta de entrada al Atlántico

El principal atractivo de TAP para Lufthansa reside en su posición geográfica y en la fortaleza de su red transatlántica. La compañía portuguesa cuenta con una presencia especialmente relevante en Brasil y mantiene conexiones con distintos mercados de América, África y Europa. Su incorporación permitiría al grupo alemán ampliar las posibilidades de conexión de su red y diversificar sus vías de acceso a mercados en los que TAP ya dispone de una posición consolidada.

En este escenario, Lisboa adquiriría un valor estratégico que va más allá del mercado portugués. Lufthansa podría utilizar el aeropuerto de la capital como un centro de conexiones complementario a sus grandes bases europeas, reforzando los enlaces entre el continente y Sudamérica. La operación también ofrecería oportunidades para coordinar horarios, conexiones y distribución comercial entre las aerolíneas del grupo.

La estrategia no parte de cero. Lufthansa ya había defendido públicamente su interés por TAP como socio de Star Alliance y como plataforma para fortalecer la conectividad de Portugal. En noviembre de 2025, el grupo manifestó formalmente su intención de participar en la privatización y subrayó que su objetivo era preservar la identidad portuguesa de la aerolínea y desarrollar Lisboa como un centro de conexiones estratégico en el Atlántico.

La posible adquisición completa reforzaría esa apuesta: en lugar de limitarse a una alianza comercial o a una participación financiera, Lufthansa podría integrar plenamente la planificación y el desarrollo de TAP dentro de su estrategia de red, siempre sujeto a las condiciones que finalmente se acuerden y a las autorizaciones pertinentes.

Crecimiento de flota y sinergias operativas

El proyecto industrial asociado a la operación contempla un crecimiento significativo de TAP durante la próxima década. Los planes prevén ampliar su flota hasta 117 aviones en 2035 y alcanzar posteriormente las 130 aeronaves, además de reforzar la actividad en los aeropuertos de Lisboa y Oporto.

La hoja de ruta incluye también inversiones en mantenimiento e ingeniería, dos áreas que podrían beneficiarse de la experiencia y las capacidades técnicas del grupo alemán. Lufthansa estima que la integración podría generar sinergias de hasta 450 millones de euros anuales, una cifra que refleja el potencial de coordinar operaciones, compras, redes comerciales y otras funciones empresariales.

Para Lufthansa, la oportunidad consiste en combinar el conocimiento de TAP sobre los mercados atlánticos con la escala de un grupo que ya gestiona varias aerolíneas de red europeas. La experiencia de integración de compañías como SWISS, Austrian Airlines y Brussels Airlines, así como la incorporación de ITA Airways, forma parte de los argumentos con los que el grupo defiende su capacidad para desarrollar aerolíneas nacionales dentro de una estructura multinacional.

Sin embargo, el crecimiento de la flota y la materialización de las sinergias exigirán inversiones, coordinación operativa y una planificación que permita aumentar la capacidad sin deteriorar la rentabilidad. La adquisición, por sí sola, no garantiza que se alcancen los objetivos previstos.

La identidad portuguesa, una condición estratégica

Uno de los aspectos centrales de la operación será el equilibrio entre integración empresarial e identidad nacional. El proyecto contempla mantener la marca TAP, conservar su sede en Portugal y reforzar el papel de Lisboa como centro de conexiones. Estos compromisos son relevantes tanto para el Gobierno como para el sector turístico, que considera la conectividad aérea un elemento esencial para la competitividad del destino.

La privatización también plantea interrogantes sobre el empleo y las condiciones laborales. Mientras el sindicato de pilotos SPAC ha recibido favorablemente la elección de Lufthansa, la organización de tripulantes de cabina SNPVAC ha reclamado garantías sobre los puestos de trabajo y ha cuestionado la falta de participación de los trabajadores en las negociaciones.

La gestión de estas cuestiones será determinante para que el cambio de accionariado se traduzca en una transformación sostenible. Portugal busca atraer capital y capacidad industrial sin renunciar a la influencia de TAP sobre su conectividad internacional, mientras que Lufthansa necesita suficiente margen de gestión para materializar las ventajas económicas de la operación.

Noticias relacionadas

Ver más noticias relacionadas