La restauración experimentó un gran arrojo por expandirse durante los años inmediatamente posteriores a la pandemia. Marcas que permanecían en un plano fijo decidieron salir del letargo. El helado —tradicionalmente vinculado a la estacionalidad— no fue ajeno a este impulso: entre 2022 y 2023, enseñas como Carte D’Or y Ben & Jerry’s dibujaron ambiciosas hojas de ruta para ganar presencia en el mercado español, apoyadas en modelos de franquicia renovados y en la expectativa de un consumo en plena recuperación.
En ese contexto, Gelatería Carte D’Or apostó por un crecimiento acelerado con una propuesta que rompía algunos esquemas habituales del sector. Tras haber abierto 30 puntos de venta en España desde 2020, la marca planteó en 2022 un modelo de franquicia innovador: sin canon de entrada ni royalty sobre ventas. El objetivo era claro: reducir barreras de acceso y atraer tanto a operadores independientes como a empresarios con experiencia previa en hostelería o retail. La expansión se apoyaba en una lógica de inversión optimizada, con ubicaciones de alto tráfico —calles principales, paseos marítimos, centros comerciales— y formatos flexibles que permitían integrarse incluso en negocios ya existentes.
Por su parte, Ben & Jerry’s proyectaba un salto aún más ambicioso. Ese mismo año contemplaba duplicar su red de franquicias en España mediante la apertura de 20 nuevas heladerías en un plazo de 24 meses, con foco en capitales de provincia, zonas turísticas e islas. El impulso se apoyaba en un modelo de heladería premium introducido en 2020 —ya probado internacionalmente con cientos de establecimientos— y en el atractivo de una marca global con fuerte carga identitaria. Desde entonces, la enseña había sumado más de una decena de locales en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, reforzando su posicionamiento urbano.
Sin embargo, como ha ocurrido en otros segmentos de la restauración organizada, la realidad del mercado terminó imponiendo un ritmo distinto al previsto. Factores como el incremento de costes, la incertidumbre en el consumo, la saturación de determinadas ubicaciones y una creciente competencia —no solo en la captación de clientes, sino también en la de franquiciados— frenaron el despliegue esperado. Los planes iniciales, diseñados en un entorno de fuerte rebote económico, quedaron lejos de materializarse en su totalidad.
Hoy, ambas marcas encaran una nueva etapa marcada por la prudencia estratégica. The Magnum Ice Cream Company, especializada en el negocio del helado, ha redefinido sus objetivos en España con un enfoque más selectivo y realista. La prioridad ya no es crecer rápido, sino crecer mejor: consolidar la red existente, optimizar ubicaciones y reforzar la calidad operativa de cada punto de venta.
La competencia por captar buenos operadores se ha intensificado, obligando a las enseñas a afinar su propuesta de valor
El contexto, en cualquier caso, sigue siendo favorable en términos estructurales. El sector de heladerías y yogurterías franquiciadas mantiene una evolución sólida, con una facturación de 124,1 millones de euros según el Informe 2024 de la Asociación Española de la Franquicia. Esta estabilidad confirma el atractivo del modelo, pero también eleva el nivel de exigencia: competir implica diferenciarse no solo ante el consumidor final, sino también frente a otros conceptos que buscan atraer inversión.
En este nuevo escenario, Gelaterías Carte D’Or cuenta con 40 establecimientos en España y se ha fijado un objetivo más moderado: alcanzar los 55 en 2026. Su estrategia pivota sobre la versatilidad de formatos —heladería tradicional, quiosco, foodtruck, corner o heladería-cafetería— y sobre la desestacionalización del negocio. La ampliación de la oferta con cafés, bollería o gofres responde precisamente a la necesidad de generar ingresos más allá de los meses de verano, uno de los grandes retos históricos del sector.
Ben & Jerry’s, por su parte, suma actualmente 20 locales y prevé cinco nuevas aperturas en 2026. La enseña mantiene su posicionamiento premium, apoyado en ingredientes certificados y en un relato de marca diferencial, pero ha ajustado el ritmo de crecimiento. La prioridad pasa por asegurar la rentabilidad de cada nueva unidad y por seleccionar cuidadosamente tanto las ubicaciones como los perfiles de los franquiciados.
Este giro estratégico refleja una tendencia más amplia: la profesionalización del canal de franquicia. Si hace unos años el atractivo residía en condiciones económicas más flexibles o en la fuerza de la marca, hoy los potenciales socios valoran cada vez más el acompañamiento integral, la viabilidad del modelo y la capacidad de adaptación a contextos cambiantes. La competencia por captar buenos operadores se ha intensificado, obligando a las enseñas a afinar su propuesta de valor.
En este sentido, The Magnum Ice Cream Company ha reforzado su discurso en torno al soporte al franquiciado: desde el análisis de ubicaciones hasta el apoyo en marketing y operaciones. El objetivo es construir una red más sólida y homogénea, capaz de sostener el crecimiento a medio plazo sin comprometer la rentabilidad.
