La icónica cadena catalana de panaderías-cafeterías El Fornet vuelve a cambiar de manos. Según informó El Economista, la firma financiera Muzinich se ha convertido en el nuevo socio mayoritario del grupo tras capitalizar su deuda y pactar una nueva estructura financiera junto al equipo directivo, que también refuerza su participación. Ni precio ni porcentajes han trascendido —como mandan los clásicos en las operaciones discretas del middle-market español.
La enseña barcelonesa, operada por Rosendo Milá, cuenta hoy una red de 51 locales propios, un modelo que siempre ha defendido para preservar la calidad del producto y el control de la experiencia. De ellos, 38 están en Barcelona, cuatro en el Vallès y nueve en Madrid, donde operan bajo la marca El Horno desde 2015. Además, la compañía mantiene obradores en L’Hospitalet y Fuencarral, y ha ido desarrollando líneas B2B y de catering corporativo que complementan el negocio de tienda.
El Fornet salió golpeado del Covid, pero no roto. Cerró 2024 con una facturación de 39,4 millones (+7% interanual) y un beneficio neto de 729.000 euros, que supone una mejora del 88%, según datos publicados por Expansión. La plantilla ronda las 600 personas, un tamaño considerable en un sector donde la mano de obra es uno de los ingredientes más caros de la receta.
Cerró 2024 con una facturación de 39,4 millones a través de sus 51 locales propios
La entrada de Muzinich no nace de la nada. El inversor estadounidense era uno de los principales acreedores del grupo desde 2020, cuando participó —junto a CaixaBank— en un préstamo sindicado de unos 22 millones. A eso se sumó el préstamo participativo de seis millones procedente del fondo Covid gestionado por Cofides. Ahora, Muzinich ha optado por la vía directa: capitalizar la deuda y tomar el control mayoritario, mientras CaixaBank y Cofides aceptan un nuevo marco financiero que estabiliza el balance del grupo.
Madrid, el gran objetivo
Al frente de esta nueva etapa se mantiene Fernando de la Cruz, CEO y accionista, convencido de que el crecimiento futuro pasa por un eje claro: Madrid. La cadena ya anunció hace dos años su intención de expandirse mediante franquicias, aunque el plan quedó en pausa. Ahora, con el cambio accionarial, se recupera la estrategia, pero con matices: si la franquicia no cuaja, El Fornet crecerá con locales propios.
El Fornet compite en una categoría donde conviven desde cadenas de cafeterías globales hasta panaderías artesanales de barrio, pasando por conceptos híbridos que mezclan pastelería, brunch y take away. Su propuesta ha sido históricamente clara: producto cuidado, localización estratégica y un ambiente mediterráneo que funciona bien tanto para desayunos como para comidas rápidas. La entrada de Muzinich aporta músculo financiero para un sector donde la expansión exige inversión sostenida y una logística afinada al milímetro.
