El fondo de Louis Vuitton tantea opciones para no desinvertir en Goiko antes de tiempo

Operaciones 12/09/2025

Siete años después, el sector de la restauración sigue teniendo muy presente la operación de Goiko. La venta del 80% de su capital al fondo L. Catterton por 120 millones de euros supuso un punto de inflexión para la industria. Sin duda lo hizo dibujando la casilla de meta ideal para todas aquellas cadenas dispuestas a vender o encontrar socios inversores, pero también generando una enorme expectativa -cuando no inquietud- por conocer el desenlace de esta inversión.

Aunque el runrún acerca del fin de ciclo de L. Catterton en Goiko lleva tiempo entre el sector, fue a principios de este 2025 cuando se activó el proceso de desinversión. El fondo propiedad de Louis Vuitton dio mandato al banco de inversión internacional Rothschild y a Arcano para buscar relevo en el capital de la cadena de hamburgueserías.

Durante estos meses se ha sondeado el mercado, sin que hayan fructificado las conversaciones con interesados. Fuentes de toda solvencia indican a Sivarious que L. Catterton se muestra dispuesto a esperar la llegada de una oferta que encaje con sus objetivos de retorno, lo cual podría dilatarse hasta que haya un cambio de tendencia que relance el consumo, y por ende el valor de la restauración entre un private equity muy prudente a la hora de realizar movimientos en el sector. Pero al mismo tiempo tiene que terciar con las exigencias de Capza. El fondo francés encargado de financiar parte de la compra quiere recuperar su inversión cuanto antes.

No se ha barajado ceder el control de Goiko y modiicar el accionariado

En 2018 Capza concedió un préstamo de 39 millones para cerrar la compra de Goiko, el cual todavía no ha recuperado ya que la compañía ha ido renegociando su deuda de acuerdo a la realidad del plan de negocio y la situación económica.

Tras extenderse la situación hasta este punto, diversas voces del mercado señalan que L. Catterton maneja dos opciones para no vender antes de lo previsto o por debajo de sus expectativas: por un lado, refinanciar con sus acreedores para devolver el crédito a Capza. Por otro, buscar un posible socio dispuesto a echar cuentas con el fondo francés y ocupar su lugar en la ecuación.

En ningún caso, subrayan a este medio, se baraja la posibilidad de que Capza asuma el control de Goiko. Tampoco un cambio en el accionariado. Entre otras razones, porque el fondo francés nunca ha querido involucrarse en la gestión, ya que está especializado en aportar financiación a pequeñas y medianas empresas. Mientras, la marca ve potencial para doblar presencia en España y superar los 200 locales, objetivo que exige contar con una buena posición financiera. 

Tras rozar los 140 millones de euros de facturación en 2023, tiene entre sus prioridades se encuentra mejorar la rentabilidad por local ya que, aunque los márgenes se han mantenido elevados, aspira allegar al 1,5 millón de euros de facturación por local

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