La guerra en Oriente Medio ha vuelto a poner a las aerolíneas frente a uno de sus mayores temores históricos: el encarecimiento del combustible y las interrupciones operativas en rutas estratégicas. Sin embargo, International Airlines Group (IAG), matriz de Iberia, British Airways, Vueling, Aer Lingus y Level, sostiene que llega a esta nueva crisis geopolítica mejor preparada que en anteriores episodios de volatilidad.
El grupo presentó hace unos días unos resultados trimestrales sólidos, con un beneficio de explotación de 351 millones de euros entre enero y marzo, un 77,3% más que un año antes, y unos ingresos de 7.181 millones (+1,9%). Pero el verdadero mensaje del consejero delegado, Luis Gallego, estuvo menos en las cifras del primer trimestre y más en la estrategia defensiva desplegada para contener el impacto de la guerra y del repunte del queroseno.
“IAG se encuentra en una posición única para hacer frente a las dificultades actuales surgidas a raíz del conflicto en Oriente Medio”, aseguró Gallego en la presentación de resultados. El ejecutivo reconoció que el alza del combustible provocará unos beneficios inferiores a los inicialmente previstos para este año, aunque defendió que el grupo cuenta con “márgenes estructuralmente elevados”, una cartera diversificada y un balance sólido.
El combustible vuelve a dominar la agenda aérea
La escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos ha disparado la tensión sobre el mercado energético mundial y especialmente sobre el combustible de aviación. Según reconoció IAG, el coste del queroseno ascenderá este año hasta los 9.000 millones de euros, frente a los algo más de 7.000 millones previstos inicialmente.
La subida supone un sobrecoste cercano a los 2.000 millones de euros y ya ha obligado al holding a revisar a la baja sus expectativas de beneficio y generación de caja para 2026. El mercado reaccionó con caídas bursátiles superiores al 2% tras conocerse las nuevas previsiones.
Pese a ello, la compañía intenta trasladar un mensaje de control. El grupo asegura que ha protegido el 70% de sus necesidades de combustible para el resto del ejercicio mediante coberturas financieras, una política que ha amortiguado el impacto inmediato del encarecimiento del petróleo.
La cobertura de combustible se ha convertido en uno de los principales escudos del sector aéreo ante un entorno extremadamente volátil. En marzo, Reuters ya adelantaba que IAG no contemplaba entonces trasladar el incremento del petróleo al precio de los billetes precisamente porque tenía gran parte del combustible cubierto a corto y medio plazo.
El problema principal es el precio del combustible y no tanto la disponibilidad física
Reasignación de rutas y menor exposición al Golfo
Más allá del combustible, el otro gran frente operativo es el rediseño de la red aérea. Antes del inicio de la crisis, alrededor del 3% de la capacidad del grupo estaba expuesta a la región del Golfo, principalmente a través de British Airways.
Las rutas afectadas incluían Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudí, Baréin, Israel, Jordania y Chipre. Parte de esa capacidad ya ha sido redistribuida hacia mercados con mayor demanda o menor competencia.
Entre los movimientos anunciados por el grupo destacan:
- Refuerzo de rutas hacia Bangkok, Singapur y Malé.
- Incremento de vuelos entre India y Estados Unidos.
- Más capacidad en conexiones hacia Nairobi.
- Reorientación de la demanda turística de invierno hacia Caribe y Sri Lanka.
- Reasignación de los vuelos de Tel Aviv de Iberia y Vueling hacia rutas domésticas en España.
IAG también está utilizando la disponibilidad adicional de aeronaves para reforzar la resiliencia operativa y cubrir problemas derivados de retrasos en entregas de aviones y cuellos de botella en mantenimiento.
La estrategia evidencia un cambio de paradigma en las grandes aerolíneas europeas: ya no se trata únicamente de cancelar rutas afectadas por conflictos, sino de recolocar capacidad de forma dinámica hacia corredores con mayor rentabilidad.
Autoabastecimiento y resiliencia logística
Uno de los elementos más repetidos por IAG en su discurso a inversores ha sido la inversión en mecanismos de autoabastecimiento de combustible en sus principales aeropuertos.
El grupo sostiene que, a día de hoy, el problema principal es el precio del combustible y no tanto la disponibilidad física. La compañía afirma confiar en el suministro de queroseno durante el verano gracias a sus reservas y a la fortaleza de su cadena logística.
Este punto es especialmente relevante en un momento en el que varias aerolíneas europeas y analistas advierten del riesgo de tensiones de suministro si persisten los bloqueos en Oriente Medio y las restricciones sobre el estrecho de Ormuz.
En Reino Unido, las autoridades ya han flexibilizado determinadas reglas operativas para permitir que las aerolíneas ajusten capacidad si fuese necesario.
Iberia, protegida por el largo radio y el mercado premium
Dentro del grupo, Iberia aparece como una de las aerolíneas con menor exposición directa al conflicto. La compañía española apenas tenía capacidad relevante en la región afectada y ha podido redirigir rápidamente su operación.
Además, el grupo sigue apoyándose en la fortaleza del negocio transatlántico y de las cabinas premium, dos segmentos que continúan mostrando elevada demanda incluso en un contexto de incertidumbre geopolítica.
Según el informe trimestral, los mercados transatlánticos del norte y del sur representan aproximadamente la mitad de la capacidad total del grupo y mantienen un comportamiento especialmente sólido.
Los viajes de negocios también siguen creciendo, algo clave para compañías como Iberia y British Airways, cuyo modelo depende en buena medida del tráfico corporativo de largo radio.
Un sector que vuelve a mirar al petróleo
La situación revive uno de los grandes riesgos estructurales de la aviación: la dependencia energética. Aunque el sector ha avanzado en eficiencia y sostenibilidad, el combustible continúa representando uno de los mayores costes operativos.
El mercado teme que una prolongación del conflicto termine trasladándose a tarifas más elevadas y a un menor crecimiento de capacidad en Europa. British Airways ya ha deslizado que podría elevar precios en algunos mercados premium para absorber parte del incremento del coste energético.
Sin embargo, IAG intenta diferenciarse del resto del sector apelando a su fortaleza financiera. El grupo cerró el trimestre con una liquidez de 12.731 millones de euros y una deuda neta reducida a 4.183 millones.
La compañía mantiene además su compromiso de devolver 1.000 millones de euros adicionales a los accionistas hasta febrero de 2027, una señal con la que busca transmitir confianza pese a la incertidumbre geopolítica.
El reto ahora será comprobar si esa combinación de coberturas, flexibilidad operativa y fortaleza financiera resulta suficiente para capear un conflicto que amenaza con prolongarse y que vuelve a colocar el precio del petróleo en el centro del tablero aéreo.
