Alma Nomad Bakery

Alma Nomad Bakery, el templo del dulce que duplica negocio cada año

jueves 8 de octubre del 2026 | 04:10

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Lo que empezó como un pequeño obrador en Chamberí se ha convertido en uno de los nombres de referencia de la nueva panadería y pastelería artesanal de Madrid. Alma Nomad Bakery ha conseguido construir una marca alrededor de la bollería, el pan y la repostería de inspiración centroeuropea hasta el punto de que su evolución ya no se mide únicamente por las colas que se forman frente a sus vitrinas, sino también por una cuenta de resultados que multiplica su negocio año tras año.

La dimensión alcanzada por la compañía queda reflejada en sus ingresos. Alma Nomad Bakery pasó de facturar 500.051 euros en 2022 a 759.158 euros en 2023, para alcanzar 1,4 millones de euros en 2024 y cerca de 2,7 millones en 2025. En apenas tres años, la cifra de negocio se ha multiplicado por más de cinco. El crecimiento fue del 52% en 2023, del 84% en 2024 y de aproximadamente el 93% en 2025. Es decir, aunque el titular de que duplica negocio cada año es especialmente evidente en los dos últimos ejercicios, la trayectoria muestra una aceleración muy significativa.

El crecimiento llega además mientras Alma ha ido ampliando su estructura. La empresa mantiene su establecimiento original de la calle Santa Feliciana, en Chamberí, pero ha dejado de ser únicamente aquella pequeña bakery que se hizo popular por sus croissants, danishes, caracolas y panes de masa madre.

La consolidación de Alma también ha ido acompañada de una diversificación del proyecto

La compañía, liderada por Timi Argyelan y Joaquín Escrivá, dio un primer salto con la puesta en marcha de un nuevo obrador de mayor capacidad en la calle Urquiza, en el barrio de Quintana. El espacio, instalado en una antigua nave industrial, permitió incrementar la producción y convertir el propio obrador en un nuevo destino gastronómico, con desayunos y brunch. La ampliación respondía a una necesidad que el negocio original ya no podía absorber: producir más sin renunciar al carácter artesanal que había construido la marca.

El origen del proyecto explica buena parte de su personalidad. Argyelan y Escrivá ya habían desarrollado un negocio de panadería en Budapest antes de trasladarse a Madrid. En 2021 abrieron Alma Nomad Bakery junto a la plaza de Olavide, llevando a Chamberí una combinación de panes de masa madre y una bollería con claras influencias húngaras y centroeuropeas. Desde el primer momento, el producto funcionó como principal reclamo: las colas y el agotamiento de determinadas elaboraciones se convirtieron en una de las primeras señales de que había espacio en Madrid para una propuesta de bakery más especializada.

La consolidación de Alma también ha ido acompañada de una diversificación del proyecto. En 2024, la pareja puso en marcha Pizza Pronto, un concepto de pizza artesanal situado a escasos metros de la panadería original. La operación demostraba que detrás de Alma existía ya una estructura empresarial y creativa capaz de generar nuevos conceptos gastronómicos, aunque manteniendo el foco en la elaboración artesanal.

Pero el movimiento que mejor simboliza la nueva dimensión de la compañía llega en mayo de 2026, con la apertura de su segundo establecimiento de Alma Nomad Bakery en el barrio de Salamanca. El nuevo local está situado en Jorge Juan, 65, cerca de la calle Alcalá y de la zona de Goya, y supone el regreso de la marca al centro de Madrid después de haber ganado capacidad productiva con su obrador de Ciudad Lineal.

La nueva tienda amplía además el radio de acción de Alma hacia una de las zonas comerciales y gastronómicas con mayor poder de atracción de la capital. En sus vitrinas conviven algunas de las elaboraciones que han construido la reputación de la marca, como el ricotta bun, la caracola de pistacho, el kouign-amann de cardamomo, el croissant de avellana, chocolate y gianduja o el brioche bostock.

La apertura se produce, por tanto, en un momento muy distinto al de sus comienzos. Alma ya no necesita demostrar que existe demanda para su propuesta. Las cifras de facturación y la expansión de su infraestructura apuntan a un negocio que ha encontrado un modelo con capacidad para crecer.

Y, sin embargo, hay un elemento que llama la atención al analizar los números: el fuerte crecimiento de ventas todavía convive con una rentabilidad relativamente contenida. El resultado que figura para 2024 se sitúa en 23.618,18 euros, mientras que en el siguiente ejercicio asciende a 27.826,68 euros. Es una señal de que buena parte del incremento de ingresos se está destinando a sostener y ampliar la estructura del negocio, desde la capacidad productiva hasta los nuevos establecimientos.

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