El dilema de los hoteles de gama media y económicos

Remodelar o quedarse atrás: el dilema de los hoteles de gama media y económicos

jueves 2 de octubre del 2025 | 05:10

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Es evidente que el sector hotelero atraviesa un momento crucial marcado por el crecimiento y la innovación. El auge del turismo de lujo, la digitalización, el cambio en las expectativas de los huéspedes, cada vez más inclinados hacia experiencias personalizadas, y el incremento global del gasto turístico obligan a los hoteleros a replantear sus estrategias para mantenerse competitivos.

En esta misma línea, se puede afirma que hoy, más que nunca, el huésped busca una experiencia más allá del lugar en el que se hospeda. Por su parte, las grandes cadenas hoteleras tienen mayores herramientas y siguen procesos estratégicos contrastados y medidos. Pero ¿cómo se enfrentan a las remodelaciones los establecimientos de gama media o los hoteles económicos? 

Francisco Rosero, experto en desarrollo y optimización de hoteles, explica a Sivarious cuáles son los errores más comunes que cometen los propietarios al evaluar si renovar o no, la importancia de contar con un cronograma de construcción estratégico y las tendencias que marcarán el futuro del diseño y la operación hotelera, entre otros aspectos.

El dilema de los hoteles de gama media y económicos

“Muchos hoteles de gama media y económicos enfrentan un mismo dilema: la necesidad urgente de remodelar sus instalaciones para responder a las expectativas de la nueva generación de huéspedes. Pero la decisión se pospone indefinidamente”. Para Francisco Rosero, el error más común que cometen los propietarios al evaluar la renovación es “subestimar el impacto de no renovar. Los propietarios suelen ver la remodelación como un gasto en lugar de una inversión estratégica, enfocándose en costos inmediatos y no en el valor a largo plazo, como la pérdida de competitividad, menor ocupación o tarifas más bajas. Postergar decisiones esperando «el momento perfecto» agrava el deterioro de la propiedad y eleva los costos futuros”. 

En este sentido, surge la cuestión de cómo reconocer que un hotel comienza a quedarse atrás. Según Rosero, existen señales concretas: reseñas negativas recurrentes sobre mobiliario desgastado, baños anticuados o tecnología obsoleta; disminución en métricas clave —como ocupación, RevPAR o satisfacción del huésped frente a la competencia—; comparación visual desfavorable; pérdida de mercado; y costos operativos cada vez más altos.

La experiencia como el mayor diferenciador de los hoteles

Rosero habla de la importancia de un cronograma de construcción estratégico. Respecto al proceso para diseñar un plan de remodelación por fases que minimice el impacto en las operaciones diarias, se requiere: segmentación por zonas, es decir, dividir el proyecto en áreas (habitaciones, lobby, restaurantes) y priorizar las de menor impacto operativo; programar trabajos intensivos en períodos de menor ocupación; establecer horarios que eviten molestias y mantener rutas claras para huéspedes y personal; comunicación proactiva, que se traduce en informar a los huéspedes sobre la remodelación, destacando mejoras futuras y ofreciendo descuentos si es necesario. 

En este proceso también es necesario “liderazgo hotelero”, es decir, un profesional experto debe coordinar con arquitectos y contratistas para priorizar la experiencia del huésped y la operatividad. 

Por ejemplo, renovar habitaciones por pisos permite mantener el resto del hotel operativo, mientras que un lobby puede actualizarse por secciones (recepción, áreas de descanso). 

“En un hotel de gama media, implementamos una remodelación por fases enfocada en el lobby y un restaurante insignia, manteniendo el 80% de las habitaciones operativas. Comunicamos a los huéspedes que estaban presenciando una “transformación”. El restaurante renovado, con diseño moderno y menú actualizado, atrajo a huéspedes y clientes locales, aumentando los ingresos de F&B en un 15% durante la obra. Las fotos del lobby en redes sociales generaron reservas anticipadas, incrementando la ocupación en un 10%. La clave fue un liderazgo hotelero que alineó el diseño con el mercado y una comunicación efectiva”, ha explicado Rosero. 

Cómo diferenciar un diseño especializado en hotelería

Un diseño especializado en hotelería “prioriza al huésped y la operación, no solo la estética”. En este sentido, Francisco Rosero destaca la funcionalidad operativa, ya que facilita el trabajo del personal (acceso para housekeeping, mantenimiento) y evita «cuellos de botella». Por otro lado, subraya que un diseño especializado en hoteles se fija en la experiencia del huésped, para ello, incorpora elementos como iluminación adaptable, acústica o tecnología integrada (smart TVs, controles de habitación). 

También, destaca la durabilidad y mantenimiento, ya que se usa materiales resistentes al alto tráfico y fáciles de mantener; la adaptación al mercado, reflejando las expectativas del segmento objetivo (escritorios para viajeros de negocios, espacios versátiles para familias). 

Un arquitecto sin experiencia hotelera puede crear un espacio atractivo, pero un hotelero líder asegura que sea práctico, rentable y memorable. 

Desde su experiencia, Francisco Rosero destaca diferentes tendencias actuales que están marcando el futuro del diseño y operación hotelera en el segmento medio y económico. Entre ellas se encuentran las siguientes: sostenibilidad, con materiales ecológicos, sistemas de bajo consumo (LED, HVAC) y reciclaje; tecnología integrada, que se basa en check-in móvil, llaves digitales y controles de habitación inteligentes; espacios multifuncionales, donde los lobbies se usan como coworking, cafeterías o áreas de socialización. 

A su vez, destaca el diseño local y auténtico con elementos culturales para diferenciarse de cadenas genéricas; el bienestar, ya que ahora se tiene a crear espacios tranquilos, iluminación natural y opciones saludables en menús; y la automatización operativa a través de sistemas de gestión hotelera que optimizan procesos. 

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