Es evidente que la industria del turismo está experimentando una transformación estructural tanto en España como a nivel global. En los últimos años, el sector ha reorientado sus estrategias hacia las nuevas tecnologías, la digitalización, la sostenibilidad, y la gestión inteligente de destinos. Con respecto al mercado español, se observan cambios como la descentralización progresiva del turismo tradicional de sol y playa, el creciente interés por destinos rurales y culturales, o las experiencias personalizadas y responsables.
En este contexto, Expedia Group, junto con Hoteles.com, ha presentado Unpack ‘26: The Trends in Travel, un estudio global que analiza los cambios en preferencias, destinos y hábitos de consumo para los próximos años. La investigación, basada en más de 24.000 viajeros en 18 países, ofrece insights cruciales para actores del sector turismo de negocios.
Al respecto, Ariane Gorin, CEO de Expedia Group, ha explicado: “No somos solo una plataforma de reservaciones, somos un motor de transformación en la industria. Nuestra misión es catalizar un modelo turístico más consciente, inteligente y sustentable”.
Cómo reinventar el turismo global
Una de las bases sobre las que se sostiene dicho informe es el “Smart Travel Health Check”, desarrollado en colaboración con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). Es importante destacar que este nuevo marco evalúa la gestión responsable de destinos, haciendo hincapié en aquellos que priorizan sostenibilidad, planificación estratégica y experiencias locales que resulten enriquecedoras para el viajero.
Siguiendo con los datos que recoge el estudio mencionado, el fenómeno de “viajes para aficionados” refleja un nuevo enfoque cultural y deportivo en los itinerarios. En este sentido, más del 50% de los viajeros consultados consideraría asistir a eventos como lucha libre en México, capoeira en Brasil o sumo en Japón. Sin lugar a dudas, esta tendencia responde a la creciente búsqueda de inmersión auténtica y conexión con tradiciones regionales y locales.
A su vez, se destacan los “destinos del año 2026”. Entre ellos, la compañía ha resaltado lugares aún poco explorados como Big Sky (EE. UU.), Okinawa (Japón) o Cotswolds (Reino Unido), que registraron crecimientos en búsquedas de hasta 92%. Hay que mencionar que todos ellos tienen dos claves en común: cumplen con criterios de sostenibilidad y están diseñados para descongestionar los puntos turísticos más saturados del mundo.
Por otro lado, Hoteles.com destaca el auge de los alojamientos históricos reconvertidos. Se trata de edificios como escuelas, estaciones de tren, o antiguas prisiones, que han sido transformados en hoteles boutique. Esta estrategia se emplea para atraer a un turista que valora el diseño, el contexto y la narrativa del espacio. Ejemplos notables son el Bodmin Jail Hotel en Reino Unido o el Seiryu Kyoto Kiyomizu en Japón.
Las preferencias del turista para el 2026
Según los datos recogidos por la compañía, otra tendencia que cada vez está más presente en el sector turístico es “la ruta de hoteles”, que responde a la demanda de flexibilidad y personalización. En este sentido, es importante mencionar que más de la mitad de los usuarios ya reserva diferentes hospedajes por viaje para explorar distintas zonas urbanas o disfrutar eventos puntuales como conciertos o ferias. Este enfoque cobra fuerza entre turistas corporativos o de negocios (MICE), que combinan agendas laborales con escapadas recreativas.
Nuevo paradigma turístico: hospedajes históricos, destinos emergentes y experiencias culturales.
A su vez, el estudio destaca que entre las tendencias para el ejercicio de 2026 se encuentra “el Set-Jetting”. Se trata de los viajes inspirados en cine y series, que está mostrando un crecimiento notable impulsado por la Generación Z y los Millennials. Destinos como la costa dálmata en Croacia, la región de Yorkshire en Reino Unido o Palawan en Filipinas, ganan presencia gracias a su aparición en producciones audiovisuales globales.
Sin duda, para el sector turístico empresarial, estas tendencias no solo representan oportunidades de innovación en productos y servicios, sino que también se convierten en alertas sobre la necesidad de adaptación ante consumidores cada vez más informados, exigentes y comprometidos con su impacto al viajar.
