Alargar la temporada estival es indiscutiblemente uno de los grandes desafíos estratégicos de la industria turística actual. Para el sector hotelero, desestacionalizar va más allá de mantener abiertas sus instalaciones durante un mayor periodo de tiempo. Implica encontrar segmentos de demanda capaces de sostener la ocupación, adaptar la propuesta de valor a diferentes perfiles de viajero y equilibrar los costes operativos con la rentabilidad de cada periodo.
En un contexto en el que la concentración de visitantes en determinadas fechas continúa condicionando la actividad de gran parte de los destinos, han surgido diferentes palancas para construir una demanda menos dependiente de las vacaciones estivales. Se trata de la cultura, la gastronomía, el turismo activo, el bienestar y los eventos.
El informe ‘El viajero internacional que transforma España’, elaborado por The Data Appeal Company, del grupo Almaviva, y presentado en la VI Convención Turespaña celebrada en Zaragoza en octubre de 2026, aporta nuevos indicadores sobre esta evolución. Los datos sitúan a España en una posición comparativamente favorable dentro del Mediterráneo, aunque todavía queda margen de mejora.
Según el estudio, el 52,8% de la actividad turística española se concentra entre mayo y septiembre, frente al 58,7% de Italia y el 72,7% de Grecia. En este sentido, el 47,2% de la actividad analizada en España tiene lugar fuera de ese periodo, una proporción que respalda la oportunidad de desarrollar negocio durante la temporada media y baja. La diversificación de mercados emisores también gana protagonismo: en los últimos tres años, la demanda en esos periodos procedente de Argentina ha aumentado un 27,8%; la de Polonia, un 18,6%, y la de Brasil, un 13,1%.
El informe identifica la cultura como el principal motor de los viajes fuera de temporada alta.
La oportunidad para los hoteles
Una de las conclusiones más relevantes para los profesionales del alojamiento es el peso de los establecimientos de categoría media-alta y alta en los viajes fuera de temporada. De media, estas categorías atraen a cuatro de cada diez viajeros que visitan España en temporada baja. La proporción aumenta en el litoral y las islas mediterráneas, donde representan el 44,2% de las estancias hoteleras analizadas, y en Canarias, donde alcanzan el 58,2%.
El comportamiento de los destinos urbanos ofrece otra pista para la estrategia comercial. Durante la temporada media y baja, el 64,8% de la demanda internacional urbana analizada se concentra en hoteles de categoría media y alta. Además, las compras han ganado 4,7 puntos porcentuales entre las motivaciones de viaje en los dos últimos años, especialmente entre visitantes de mercados de media y larga distancia. Esta combinación refuerza el atractivo de las escapadas culturales, los viajes urbanos y las experiencias vinculadas al comercio, la gastronomía y el patrimonio.
Para el sector hotelero, el calendario de exposiciones, festivales, congresos y acontecimientos culturales puede servir para múltiples usos. Desde diseñar paquetes específicos, activar acuerdos con operadores y comercios locales, hasta para captar viajeros en fechas que no dependen exclusivamente del calendario escolar o de las vacaciones de verano.
El turista también viaja fuera de temporada alta
En los destinos de interior, la naturaleza y el patrimonio cultural sostienen buena parte del atractivo fuera de temporada. Parejas y viajeros independientes, procedentes especialmente de Italia, Portugal y Reino Unido, muestran interés por el turismo activo, el bienestar y las experiencias vinculadas al territorio.
El informe también señala una presencia significativa de viajeros en solitario entre los visitantes de Alemania y Estados Unidos: representan, respectivamente, el 39,4% y el 33,5% de la demanda analizada hacia los destinos españoles de interior en temporada media y baja.
Estos perfiles abren oportunidades para establecimientos rurales, hoteles boutique.
Por su parte, la costa mediterránea puede apoyarse en estancias medias de 3,7 noches entre los principales mercados emisores analizados. La demanda está liderada por parejas y familias que buscan cultura local, gastronomía y turismo activo, mientras que el alojamiento turístico en vivienda reúne cerca del 40% de las preferencias recogidas por el estudio.
Canarias destaca como uno de los referentes españoles en demanda no estacional. El archipiélago registra una estancia media de 6,6 noches entre los principales mercados emisores incluidos en el informe, por encima de la cifra observada en las demás regiones analizadas. Además, durante los dos últimos años han ganado peso las experiencias culturales, con un aumento de 1,2 puntos porcentuales; el turismo familiar, con 3,2 puntos más, y el bienestar, con un incremento de dos puntos.
Esta combinación ofrece a los hoteles margen para segmentar sus propuestas entre familias, parejas y clientes interesados en el descanso activo.
Una apuesta que empieza a mostrar resultados, pero exige medir la rentabilidad
El avance de la desestacionalización también encuentra respaldo en el comportamiento de destinos concretos. Según Ibiltur 2025, el estudio bienal que analiza el perfil, comportamiento y motivaciones de las personas que visitan Euskadi, por primera vez, las llegadas en temporada baja superan a las registradas en los principales periodos vacacionales y representan ya el 51% del total, seis puntos más que en 2019.
La evidencia sectorial obliga, por tanto, a distinguir entre atraer visitantes fuera del verano y conseguir que esa demanda resulte rentable para los establecimientos. La menor dependencia de los meses estivales puede contribuir a repartir mejor la actividad económica, ampliar el empleo y aprovechar instalaciones durante más tiempo, pero también exige ajustar plantillas, mantenimiento, restauración, programación y canales de venta a un patrón de demanda distinto.
El informe de Data Appeal apunta a que España dispone de una base de demanda internacional cada vez más diversa para alimentar el negocio hotelero fuera de los meses punta. Sin embargo, el 47,2% de actividad que se desarrolla fuera del periodo comprendido entre mayo y septiembre debe interpretarse como un indicador de distribución temporal, no como una medida directa de rentabilidad ni como una garantía de crecimiento para cada destino.
Destinos que convierten el calendario en producto turístico
La estrategia de desestacionalización ya se traduce en iniciativas concretas en distintos territorios. En Galicia, la Diputación de Ourense ha impulsado el programa ‘Rutas que rexeneran’, con 14 itinerarios guiados por el geodestino Terra de Celanova-Serra do Xurés, distribuidos entre septiembre y octubre y con participación de los municipios que lo integran. La propuesta pone en valor el patrimonio natural, cultural e inmaterial de la provincia y busca fomentar un turismo sostenible más allá de los periodos de máxima afluencia.
En el Principado de Asturias, el nuevo producto ‘Navidad en el Paraíso’ se estrenará durante la campaña 2026-2027 en Porrúa, en Llanes, y Cudillero. La iniciativa, prevista del 4 de diciembre al 6 de enero de 2027, combinará paisaje, arquitectura, cultura, gastronomía y tradiciones rurales para convertir las fiestas navideñas en un motivo adicional de viaje y generar actividad económica en el medio rural. Ambas propuestas ilustran una misma lógica: construir razones concretas para visitar el destino cuando el calendario vacacional deja de actuar como principal estímulo.
Ibiza también busca prolongar la actividad con una estrategia que va más allá de su tradicional temporada estival. Fomento del Turismo de Ibiza ha presentado una agenda para septiembre y octubre articulada a través de sus clubes de producto, con acciones vinculadas al turismo premium, la gastronomía, el turismo activo, la salud y el bienestar y el segmento MICE. La programación combina citas en la isla con acciones de promoción en mercados y ciudades como Madrid, Ámsterdam, Dénia y Santiago de Compostela, según la información difundida en septiembre.
