La industria hotelera española está presenciando un momento en el que el alojamiento deja de ser el único producto. El bienestar, la gastronomía, el patrimonio y la conexión con el territorio han ganado peso dentro de la propuesta de valor de las compañías, especialmente en los segmentos vinculados al lujo experiencial. Dentro de este escenario, destaca Castilla Termal Hoteles, que ha construido un modelo basado en integrar hotelería, termalismo y recuperación patrimonial.
La compañía nació con el fin de “crear una huella imborrable a través de experiencias inolvidables de bienestar, que ponen en valor el compromiso con el patrimonio y las personas. Actuando en cada paso con alma sostenible. Las propiedades particulares de las aguas de cada establecimiento, unido a una arquitectura única y a la cultura, historia y el encanto de sus edificios históricos, lo convierten en una oferta única y saludable para disfrutar de un tiempo de descanso y bienestar”.
“El verdadero lujo del futuro será vivir más y mejor, por eso llevamos años innovando y desarrollando un modelo de negocio diferenciador basado en la autenticidad en destinos rurales, la calidad de los productos y con el foco siempre puesto en el bienestar de las personas”, subraya Roberto García, presidente de Castilla Termal.

Un modelo hotelero construido alrededor del termalismo
El pasado año quedará marcado en su historia, ya que cerró el ejercicio con una facturación superior a los 42 millones de euros, un 11% más que en 2024 y cerca de un 40% por encima del dato registrado en 2023. El EBITDA se situó cerca de los 11 millones de euros, con un crecimiento del 21% interanual y una evolución especialmente significativa frente a los 6,5 millones de euros alcanzados en 2023.
Sobre esta base, Castilla Termal mantiene un plan estratégico que contempla alcanzar los 100 millones de euros de ingresos en un horizonte de cinco años. El crecimiento previsto se apoya en nuevas aperturas, la modernización de los activos existentes y el desarrollo de nuevas líneas de negocio vinculadas a la nutrición, la longevidad, el descanso y las experiencias.
La hoja de ruta contempla además una inversión superior a los cuatro millones de euros en la modernización de sus hoteles, con especial atención a Castilla Termal Solares, mientras que la compañía continúa avanzando en proyectos vinculados a la rehabilitación de edificios históricos. El movimiento más reciente dentro de esta estrategia ha sido la apertura de Castilla Termal Palacio de Avellaneda, que amplía a seis establecimientos la cartera operativa de la compañía.
Los pilares que sostienen Castilla Termal
La propuesta de Castilla Termal parte de una idea clara: convertir edificios históricos y destinos de interior en establecimientos capaces de generar una experiencia que trascienda la estancia. El termalismo funciona como uno de los principales elementos vertebradores, pero la compañía ha ido ampliando el concepto hacia el bienestar integral, la gastronomía, la cultura, la naturaleza y la relación con el entorno.
Actualmente, la cadena cuenta con seis establecimientos en Castilla y León, Cantabria y Castilla-La Mancha. Cinco de ellos son hoteles termales de cuatro y cinco estrellas que ya estaban operativos antes de la nueva apertura, mientras que Palacio de Avellaneda se incorpora como el sexto activo de la red. La cartera combina antiguos monasterios, universidades históricas, fábricas del siglo XVIII y palacios renacentistas reconvertidos en hoteles de bienestar.
Esta especialización permite a la compañía diferenciarse de buena parte de la oferta hotelera convencional de interior. En lugar de competir exclusivamente mediante categoría, precio o localización, Castilla Termal articula sus establecimientos alrededor del patrimonio, las aguas mineromedicinales, los tratamientos de bienestar y una oferta experiencial asociada a cada destino. La estrategia se completa con una apuesta creciente por la nutrición aplicada al bienestar y la longevidad, así como por una gastronomía basada en producto local y en la vinculación con los territorios en los que se ubican los hoteles.
Crecimiento con impacto en el territorio
El crecimiento de la compañía no se limita a la evolución de sus principales indicadores económicos. Castilla Termal supera ya los 500 profesionales y plantea sus establecimientos como polos de actividad económica en destinos alejados de los principales núcleos urbanos.
La estrategia de la compañía contempla programas de formación continua para sus equipos y medidas orientadas a facilitar el acceso a la vivienda, en línea con una política de generación de empleo estable en los territorios donde desarrolla su actividad.
Este componente adquiere especial relevancia dentro de un modelo basado en la recuperación de patrimonio. La conversión de edificios históricos en hoteles permite incorporar activos singulares al mercado turístico al mismo tiempo que se genera actividad económica alrededor de ellos.
Es precisamente esta combinación entre patrimonio, empleo, turismo y bienestar la que define buena parte del posicionamiento de Castilla Termal. La compañía no plantea sus hoteles como establecimientos aislados, sino como puntos de conexión con el paisaje, la gastronomía y la actividad cultural de cada destino.
La cartera hotelera de Castilla Termal
Castilla Termal Monasterio de Valbuena
Ubicado en San Bernardo, Valladolid, Castilla Termal Monasterio de Valbuena ocupa un monasterio cisterciense del siglo XII situado en plena Ribera del Duero. El edificio está considerado Bien de Interés Cultural y fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. La compañía lo posiciona como un hotel de cinco estrellas y forma parte de la selección Small Luxury Hotels.
El establecimiento dispone de 79 habitaciones, en las que la decoración contemporánea convive con elementos del antiguo monasterio. La oferta de bienestar incorpora piscina termal y tratamientos, además del Circuito de Contrastes Capilla de San Pedro.
El hotel mantiene además una fuerte conexión con el territorio y el producto agroalimentario. Entre sus elementos diferenciales figura una huerta de producción ecológica de 2.000 metros cuadrados, concebida para abastecer parte de la cocina del establecimiento. La ubicación en la Ribera del Duero permite desarrollar experiencias relacionadas con el vino, las bodegas y el paisaje vitivinícola.
Castilla Termal Brihuega
Castilla Termal Brihuega es el establecimiento de cinco estrellas de la compañía en Guadalajara. Está ubicado en la histórica Real Fábrica de Paños de Brihuega, un edificio del siglo XVIII que la cadena ha convertido en un hotel de bienestar. El inmueble fue fundado en 1750 por Fernando VI como sucursal de la factoría de Guadalajara y constituye uno de los ejemplos relevantes de arquitectura industrial del siglo XVIII en España.
El hotel cuenta con 78 habitaciones, cuya decoración integra elementos contemporáneos con mobiliario y características arquitectónicas de la antigua fábrica. Las estancias ofrecen vistas al pueblo, los jardines o el valle, mientras que la propuesta del establecimiento se vincula especialmente al paisaje de La Alcarria y a los campos de lavanda de Brihuega. La proximidad a Madrid amplía su potencial tanto para escapadas de bienestar como para estancias de ocio de corta duración. El destino se ha convertido además en uno de los principales argumentos comerciales del hotel durante la temporada de floración de la lavanda.
Castilla Termal Burgo de Osma
En El Burgo de Osma, Soria, Castilla Termal opera un hotel de cuatro estrellas instalado en la histórica Universidad de Santa Catalina, un edificio del siglo XVI integrado en un conjunto histórico-artístico declarado Bien de Interés Cultural. El establecimiento dispone de 70 habitaciones y combina elementos clásicos con equipamiento contemporáneo. La compañía ha desarrollado en este hotel una propuesta de bienestar alrededor del manantial de Santa Catalina y de su piscina termal.
Uno de los elementos diferenciales es el Circuito de Contrastes San Baudelio, integrado dentro de la propuesta termal de la cadena. El hotel también cuenta con espacios destinados a reuniones y eventos. Entre ellos figura el Salón Obispo D’Acosta, de 285 metros cuadrados, con capacidad de hasta 272 personas en montaje teatro.
La localización permite además conectar el alojamiento con algunos de los principales recursos naturales de la provincia de Soria, como el Cañón del Río Lobos, la Laguna Negra o la Fuentona.
Castilla Termal Olmedo
Castilla Termal Olmedo se encuentra en Valladolid y está construido sobre las ruinas del antiguo convento de Sancti Spiritus, del siglo XII. El establecimiento conserva elementos de la construcción histórica y combina el antiguo convento con edificios de nueva planta integrados en el conjunto. El hotel de cuatro estrellas dispone de 82 habitaciones, algunas de ellas construidas sobre las antiguas celdas del convento en las que residieron personajes históricos como Santa Teresa de Jesús y Juana I de Castilla.
La propuesta de bienestar incluye piscina termal y el Circuito de Contrastes Patio Mudéjar. Este último combina sauna, baños de contraste con agua mineromedicinal, duchas bitérmicas, baño de vapor Hammam y sala de reposo.
En el plano gastronómico, el hotel incorpora restaurante, bodega y una propuesta vinculada a los productos del territorio. El complejo dispone además de espacios para eventos, piscina exterior, pista de pádel, gimnasio y jardines privados, lo que amplía su capacidad para captar tanto demanda vacacional como grupos y celebraciones.
Castilla Termal Solares
En Cantabria se encuentra Castilla Termal Solares, un hotel de cuatro estrellas situado en el histórico complejo termal de Solares. El establecimiento dispone de 113 habitaciones y presenta una arquitectura y una ambientación vinculadas al carácter señorial del destino. Sus habitaciones cuentan con amplios ventanales y balcón o terraza orientados hacia el jardín. El bienestar constituye uno de los principales ejes del hotel. La instalación termal incorpora la piscina de agua mineromedicinal y el Circuito de Contrastes Balnea Romana, diseñado alrededor de diferentes temperaturas y técnicas inspiradas en la tradición termal romana. El recorrido incluye pediluvio, piscina fría o tepidarium, vaporarium, piscina caliente o caldarium, sauna seca o laconicum y fuente de hielo o frigidarium.
La propuesta se completa con una oferta gastronómica que incluye el restaurante El Manantial, cuya carta se basa en cocina de mercado y elaboraciones creativas con productos de temporada. Solares tendrá además un peso específico dentro del programa de inversiones previsto por Castilla Termal para 2026, con especial atención a la modernización del establecimiento.
Castilla Termal Palacio de Avellaneda
La incorporación más reciente de la cadena es Castilla Termal Palacio de Avellaneda, en Peñaranda de Duero. El hotel ocupa el Palacio de los Condes de Miranda, un inmueble renacentista del siglo XVI declarado Bien de Interés Cultural. La compañía lo presenta como un hotel de cinco estrellas en el corazón de la Ribera del Duero burgalesa. Sus 80 habitaciones y suites, de entre 30 y 40 metros cuadrados, se han integrado en la arquitectura original del palacio. El proyecto mantiene elementos históricos del inmueble y plantea la estancia como una experiencia ligada al patrimonio, el paisaje y el silencio.
Según detallan desde la cadena, la oferta busca aprovechar la identidad de Peñaranda de Duero y de la Ribera del Duero burgalesa. Entre los argumentos de la propuesta figuran la gastronomía castellana, el vino de la denominación de origen Ribera del Duero y el patrimonio histórico del entorno.
A través de esta apertura, Castilla Termal amplía a seis hoteles su red operativa y refuerza uno de los elementos que mejor define su estrategia: convertir inmuebles patrimoniales en activos hoteleros capaces de combinar alojamiento, bienestar y experiencia de destino.
El patrimonio como vía de crecimiento
La recuperación de edificios históricos se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles del modelo de Castilla Termal. La compañía ha construido su cartera sobre activos con una elevada singularidad arquitectónica, evitando así una estrategia basada únicamente en la incorporación de producto hotelero convencional.
Es indiscutible que el resultado es una red en la que cada establecimiento tiene un relato propio: una fábrica histórica en Brihuega, un monasterio cisterciense en Valbuena, una universidad del siglo XVI en El Burgo de Osma, un antiguo convento en Olmedo, un histórico complejo termal en Solares y un palacio renacentista en Peñaranda de Duero.
Esta estrategia permite a la compañía trasladar la experiencia hotelera al propio edificio y convertir el patrimonio en un elemento comercial. Al mismo tiempo, la ubicación en destinos de interior favorece la creación de productos asociados al vino, la gastronomía, la naturaleza, la cultura y las tradiciones locales.
Las nuevas líneas de negocio de Castilla Termal
La evolución del modelo de Castilla Termal también pasa por ampliar el concepto tradicional de balneario. La compañía trabaja en una propuesta que incorpora nutrición, descanso y cuidado personal, con especial atención a la longevidad.
El objetivo es incrementar el valor generado por cada cliente y extender la relación más allá de las noches de alojamiento. En esta estrategia encajan productos como las escapadas termales, experiencias gastronómicas, circuitos de contraste, tratamientos y propuestas relacionadas con el entorno. La compañía comercializa actualmente experiencias que combinan alojamiento, acceso a piscinas termales, gastronomía, tratamientos y actividades vinculadas a los destinos.
Esta diversificación también le facilita captar diferentes perfiles de demanda: desde el cliente que busca una escapada de bienestar hasta grupos corporativos, celebraciones, clientes sénior o viajeros interesados en gastronomía y enoturismo.