La estrategia de una ginebra que limita su oferta a cien botellas

Producto 30/03/2026

En un mercado de destilados premium cada vez más tensionado entre la estandarización y la búsqueda de singularidad, proyectos de pequeña escala comienzan a explorar nuevas fórmulas de diferenciación. Es el caso de 100&NOMORE GIN, una ginebra artesanal producida en Barcelona en series numeradas de cien botellas, que plantea una estrategia basada en la limitación de oferta como elemento estructural.

El proyecto parte de la iniciativa de Ricardo Barguñó, quien comenzó a experimentar con destilación en el ámbito doméstico antes de profesionalizar la actividad en 2021 junto a La Destilateca. Desde entonces, la marca ha evolucionado hacia un modelo definido por la producción corta, el relato de producto y la rotación de referencias, en línea con ciertas tendencias del segmento craft.

Más allá del origen, uno de los aspectos relevantes del proyecto es su planteamiento de porfolio. Frente a un canal horeca que demanda estabilidad en carta y, al mismo tiempo, novedades constantes para dinamizar el consumo, 100&NOMORE estructura su oferta en dos niveles.

Por un lado, mantiene una base de referencias permanentes —también limitadas a 100 unidades— que permiten cierta continuidad operativa. En este grupo se sitúan expresiones como Brava, Sichuan o Brighton, construidas sobre perfiles reconocibles que facilitan su integración en coctelería.

En paralelo, desarrolla una línea de ediciones efímeras que funcionan como laboratorio creativo. Estas referencias, igualmente limitadas, introducen variaciones en botánicos, procesos o conceptos, y refuerzan la lógica de escasez como motor de interés. Ejemplos como Oaxaca, Tasmania, Calabria o Jerez ilustran esta estrategia de rotación constante, que conecta con un consumidor habituado a la novedad.

Microproducción y rotación

A este planteamiento se suma una tercera vía: una gama low & no alcohol que responde al crecimiento de este segmento en hostelería. En este caso, la marca abandona la inspiración geográfica tradicional y articula el producto en torno a coordenadas latitudinales, vinculando origen de botánicos y graduación alcohólica en un mismo concepto. La serie incluye Latitude 23.5ºN, 23.5ºS y 0.0, y apunta a un consumo más transversal en momentos y ocasiones.

En términos de posicionamiento, el proyecto incorpora además iniciativas vinculadas a sostenibilidad —como la reutilización de botellas mediante procesos de upcycling— y colaboraciones con entidades sociales como CARES, integrando estos elementos en su narrativa de marca.

La entrada en el mercado madrileño se ha articulado a través de acciones dirigidas al canal profesional. Tras una presentación sectorial el pasado 17 de marzo, la marca activó una ruta en coctelerías de referencia de la capital, donde distintos bartenders desarrollaron propuestas con producto asignado al azar. Entre los participantes se encontraban locales como Santamaría, Angelita o Devil’s Cut, en una iniciativa que combinaba visibilidad, testeo en barra y generación de contenido experiencial.

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