Solán de Cabras alcanza los 134 millones y vuelve al beneficio en pleno avance del agua filtrada

Proveedores 02/10/2026

Hay marcas que venden agua y otras que han conseguido convertir una botella de agua en un elemento reconocible de la experiencia gastronómica. Solán de Cabras pertenece a este segundo grupo. La botella azul que nace en el manantial de Beteta, en plena Serranía de Cuenca, lleva años ocupando un espacio propio en la hostelería española, especialmente en restaurantes de alta gama, y se ha convertido en uno de los activos más reconocibles del negocio de aguas de Mahou San Miguel.

La propia compañía define a Solán de Cabras como “la marca líder del segmento de las aguas premium de nuestro país, por su iconicidad, calidad y compromiso con los entornos naturales”.

Ese posicionamiento no es ajeno a la evolución reciente del negocio. En 2025, Solán de Cabras registró, según las cuentas de la sociedad, una cifra de negocio de 134,2 millones de euros, frente a los 119,2 millones de 2024. Supone un crecimiento del 12,6% en un solo ejercicio y consolida una trayectoria ascendente: 106,2 millones en 2022, 111,6 millones en 2023, 119,2 millones en 2024 y 134,2 millones en 2025.

Además, 2025 supone un cambio relevante en la cuenta de resultados: la compañía vuelve al beneficio con 5,4 millones de euros, después de acumular más de 20 millones de euros de pérdidas desde 2022. La evolución financiera se produce en paralelo a un buen comportamiento de la categoría dentro de Mahou San Miguel. El grupo señala que su negocio de agua creció un 5,2% en 2025, en un ejercicio récord para Solán de Cabras.

De manantial medicinal a icono de la mesa

El origen de la marca ayuda a explicar por qué Solán de Cabras ha podido construir un posicionamiento que va más allá de la categoría de agua mineral.

El manantial se encuentra en Beteta, en la Serranía de Cuenca. El agua realiza un proceso de filtración natural durante unos 3.600 años a través de las diferentes capas de roca antes de llegar al acuífero, incorporando minerales durante ese recorrido. La historia comercial de la marca está ligada, además, a las propiedades que históricamente se atribuyeron a sus aguas: a comienzos del siglo XX empezó a comercializarse en farmacias.

El crecimiento de Solán de Cabras se produce, sin embargo, en un mercado que está cambiando

También forma parte del imaginario de la marca la historia que explica su nombre. La tradición cuenta que un pastor llevaba a sus cabras al manantial para beber y bañarse y que algunos de estos animales, cuando estaban heridos o enfermos, experimentaban una mejoría.

La imagen contemporánea de Solán de Cabras se consolidó en 1997, cuando el agua comenzó a comercializarse en su característica botella azul. La tonalidad, además de convertirse en uno de los principales elementos de reconocimiento de marca, responde a una función práctica: ayuda a proteger el agua de los rayos de luz y contribuye a preservar sus propiedades.

En 2011, Solán de Cabras pasó a formar parte de Mahou San Miguel, operación con la que el grupo reforzó su diversificación más allá de la cerveza.

2006: el salto a la hostelería

Pero si hay un momento especialmente importante para entender la evolución comercial de Solán de Cabras es 2006, cuando la marca entra de lleno en el canal hostelero.

La apuesta coincidió con una transformación del propio producto. Ese año se presentó una nueva botella de vidrio específicamente orientada a mejorar su presencia en hostelería, manteniendo el azul característico pero incorporando un diseño más sencillo y elegante y una boca más ancha para facilitar el servicio en mesa.

Desde entonces, la botella ha ido ocupando un espacio especialmente visible en restaurantes de gastronomía de alta gama. Solán de Cabras cuenta con presencia en establecimientos como Martín Berasategui, en Lasarte; Cocina Hermanos Torres, en Barcelona; Güeyu Mar, en Playa de Vega; y Ramón Freixa y Coque, en Madrid. Además, está presente en cientos de restaurantes, bares y cafeterías, incluidas cadenas.

La botella como parte de la experiencia

En hostelería, el agua tiene una particularidad frente a otras bebidas: su valor no procede únicamente de lo que contiene, sino también de cómo se presenta y del contexto en el que se consume.

Ahí es donde la estrategia de Solán de Cabras encuentra uno de sus principales activos. El azul de la botella funciona como un elemento de identificación inmediata y permite que el producto tenga presencia visual sobre la mesa. En un restaurante donde el diseño, la vajilla, la cristalería y las marcas que acompañan al cliente forman parte de la experiencia, la botella deja de ser un mero recipiente.

Mahou San Miguel ha reforzado esa relación con la gastronomía a través de distintas iniciativas. Ya en 2014, Solán de Cabras colaboraba con Madrid Fusión y Grupo Caterdata en una guía dedicada a los establecimientos de referencia de la gastronomía española.

El objetivo es construir una asociación entre agua, gastronomía y experiencia que resulta especialmente relevante en un segmento premium donde el precio no constituye el único argumento de compra.

La batalla que llega a la mesa: agua mineral frente a filtrada

El crecimiento de Solán de Cabras se produce, sin embargo, en un mercado que está cambiando. La aparición de sistemas de filtrado en restaurantes introduce una alternativa que compite desde una lógica diferente: agua servida en el propio establecimiento, habitualmente en botellas reutilizables, con menores necesidades de almacenamiento y transporte y con un argumento de sostenibilidad.

La tendencia está suficientemente extendida como para que distintas empresas comercialicen ya soluciones específicas de filtración para restaurantes y hoteles.

En Madrid, además, Canal de Isabel II y Hostelería Madrid impulsaron en 2024 un acuerdo para fomentar el consumo de agua del grifo en establecimientos hosteleros y reducir los envases de un solo uso. El proyecto incluye un distintivo para los negocios adheridos.

La presión no procede, por tanto, únicamente de otras marcas de agua mineral. También existe una corriente que cuestiona la necesidad de transportar y embotellar agua cuando el establecimiento puede disponer de agua de red y tratarla o filtrarla in situ.

Los datos de ANEABE reflejan hasta qué punto esta cuestión ha entrado en el debate del sector: una encuesta realizada en colaboración con asociaciones de consumidores concluyó que el 84% de los encuestados considera que el agua del grifo filtrada en restaurantes debería ser gratuita, mientras que un 89,8% considera que puede confundirse con agua mineral.

Para una marca como Solán de Cabras, la respuesta pasa por defender aquello que el agua filtrada no puede reproducir: un origen concreto, una composición mineral estable, una historia de marca y una presentación reconocible.

La sostenibilidad se ha convertido así en una pieza central de la evolución de la marca. Ya en 2021 la compañía había probado en 20 establecimientos hosteleros de Madrid y Valencia un sistema de dispensación mediante barriles retornables de 30 litros, con botellas de cristal reutilizables para el servicio. La iniciativa buscaba reducir el impacto asociado a los envases y adaptarse a las nuevas exigencias de la hostelería.

La cuestión es especialmente relevante porque el canal hostelero está sometido a una presión creciente para reducir residuos y mejorar la gestión de recursos. Según el Barómetro de Sostenibilidad Hostelera 2025, la gestión del agua es precisamente una de las áreas con mayor margen de mejora dentro del sector.

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