Pocas tendencias surgidas en pandemia resisten todavía hoy, pero hay una que se ha afianzado con fuerza: el consumo del agua con gas mantiene una tendencia ascendente desde 2020. Lo que durante años fue un producto asociado a un consumidor minoritario o a momentos concretos de restauración se ha convertido, poco a poco, en un hábito más habitual dentro y fuera del hogar. Y entre las compañías que han sabido capitalizar mejor ese cambio se encuentra Vichy Catalán.
La evolución del mercado de aguas envasadas refleja claramente ese giro. Según los datos recopilados por Mercasa a partir de estadísticas del INE y del Panel de Consumo Alimentario, el agua con gas es la única categoría que ha ganado peso de forma sostenida desde 2020, mientras el consumo de agua sin gas ha retrocedido. En 2024, el consumo per cápita de agua con gas volvió a crecer de forma notable, consolidando una tendencia que el sector ya considera estructural.
Aunque sigue siendo un mercado pequeño frente al agua mineral tradicional —2,4 litros per cápita frente a los más de 60 litros del agua sin gas—, la categoría gana relevancia por valor y posicionamiento. Desde Nielsen destacan que durante 2025 el volumen de ventas de las aguas con gas experimentó un crecimiento interanual del 14,3% en España, lo que representa un total de 202,7 millones de litros vendidos.
Lo que antes era un producto de nicho se acerca ahora a un consumo más transversal
El cambio también coincide con una transformación de hábitos tras la pandemia. El auge de las opciones sin alcohol, la búsqueda de alternativas más saludables a los refrescos y la sofisticación del consumo doméstico han ampliado el espacio del agua con gas en supermercados y hostelería. Distintos informes del sector apuntan incluso a crecimientos anuales de doble dígito en determinadas gamas premium y prevén que el mercado mundial continúe expandiéndose durante la próxima década.

El consumidor está dispuesto a pagar más por productos vinculados a bienestar, restauración y experiencias premium, un terreno donde Vichy Catalán juega con ventaja histórica. El grupo cerró 2024 con una facturación de 185 millones de euros y logró reducir deuda, reforzando una posición financiera que contrasta con las dificultades atravesadas por buena parte de la industria alimentaria durante los últimos años.
Con marcas como Font del Regás, Mondariz, Font d’Or, Monte Pinos o AquaBlue, junto a Vichy Catalan, la compañía ha apoyado su evolución tanto en la fortaleza de su marca histórica como en la recuperación del canal horeca y la creciente demanda de productos premium. A partir de 2021 se observa que los ingresos vuelven a crecer hasta niveles cercanos o superiores a los pre-pandemia. Ese ejercicio aumentaron un 18%, hasta los 108 millones; en 2022 un 23%, hasta los 133 millones; y en 2023 lo hicieron un 16,32%, para un total de 172 millone
La conexión entre ambas curvas —el avance del agua con gas y la mejora del negocio de Vichy Catalán— no es casual. La marca catalana lleva décadas asociada a un consumo diferencial y gastronómico, pero el mercado se ha desplazado precisamente hacia ese terreno. Lo que antes era un producto de nicho se acerca ahora a un consumo más transversal, especialmente entre consumidores urbanos y perfiles preocupados por salud y alimentación.
Además, el crecimiento del consumo extradoméstico también ha jugado a favor del sector. Mercasa destaca que más del 70% de los consumidores tomó agua envasada fuera del hogar en 2024 y que el canal horeca continúa siendo un escaparate clave para las marcas premium. En ese escenario, Vichy Catalán mantiene una posición especialmente sólida gracias a su presencia histórica en restauración.
El agua con gas sigue lejos de competir en volumen con el agua sin gas, pero ya no ocupa el papel residual de hace una década. La evolución de los últimos años muestra un cambio lento, aunque consistente, en los hábitos de consumo en España.