Las bebidas refrescantes se han convertido en algo más que un acompañamiento en la mesa de un bar o un restaurante. Son parte de los hábitos de consumo que sostienen la hostelería española y un negocio estrechamente ligado al turismo, el ocio y la socialización. En un mercado donde el consumidor busca variedad y las empresas amplían sus propuestas, la categoría mantiene su capacidad para generar actividad y encuentra en el canal HORECA uno de sus principales motores.
Los últimos datos del informe La relevancia socioeconómica del sector de las bebidas refrescantes en España, elaborado por la consultora Afi para la Asociación de Bebidas Refrescantes (ANFABRA), apuntan a una evolución positiva. En 2025, el consumo de estas bebidas en hoteles, restaurantes y cafeterías aumentó un 1,5% en valor y un 1% en volumen, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), correspondientes al periodo de enero a septiembre.
El avance se produjo en un ejercicio en el que la cifra de negocio de la industria superó los 4.960 millones de euros, un 3,1% más que en 2024. La producción también creció: alcanzó los 5.000 millones de litros, un 1,8% más que el año anterior. El resultado dibuja un sector que continúa expandiéndose, aunque con un crecimiento del consumo más moderado que el de su facturación.
La hostelería, un canal estratégico para la categoría
El peso de las bebidas refrescantes en la restauración española va más allá de su presencia en las cartas. Según datos difundidos por ANFABRA en 2025, el canal hostelero concentra alrededor del 60% de las ventas de bebidas refrescantes en España, casi diez puntos porcentuales por encima de la media europea. Aunque esta referencia corresponde a la información sectorial publicada en 2025, permite dimensionar la importancia de la hostelería para la categoría.
La diferencia responde, en buena medida, a los hábitos de consumo nacionales. En España, los refrescos están estrechamente vinculados a las comidas, los aperitivos y los encuentros sociales. La media mañana y el aperitivo tienen un protagonismo superior al observado en otros mercados europeos, lo que amplía las ocasiones de consumo más allá de las comidas principales.
Para bares, cafeterías y restaurantes, esta relación abre distintas oportunidades comerciales: desde la venta asociada a menús y comidas hasta el consumo en terrazas, las reuniones informales y las franjas de tarde. La categoría acompaña diferentes momentos de consumo y permite a los establecimientos atender a públicos con preferencias diversas.
El reto para la hostelería no consiste únicamente en mantener la disponibilidad de las referencias más conocidas, sino también en adaptar la oferta a la evolución de la demanda. La amplitud de formatos, sabores y composiciones convierte a las bebidas refrescantes en una categoría con margen para diversificar surtidos y responder a distintos perfiles de cliente.
El turismo impulsa el consumo fuera del hogar
La evolución de las bebidas refrescantes está ligada a otro de los grandes motores de la hostelería española: el turismo. En 2025, España recibió 96,8 millones de turistas internacionales, un 3,2% más que el año anterior, mientras que su gasto medio aumentó un 6,8%, según los datos recogidos en el informe de Afi.
Este flujo de visitantes refuerza la demanda en establecimientos de restauración, especialmente en destinos turísticos y zonas con una elevada actividad de ocio. El consumo de bebidas refrescantes se beneficia así de un ecosistema en el que confluyen comidas fuera de casa, desplazamientos, terrazas, visitas culturales y encuentros sociales.
El efecto no se limita a los meses de verano. Aunque la temporada estival concentra una parte relevante de la actividad, la capacidad de atracción turística de España y la diversidad de sus destinos contribuyen a sostener el consumo durante buena parte del año.
El crecimiento del volumen fue superior al registrado en el comercio minorista
Para los operadores hosteleros, esta dependencia del tráfico de clientes hace que la categoría esté condicionada tanto por los hábitos de los residentes como por la evolución del turismo. La estacionalidad, la ubicación del establecimiento y el perfil del visitante son factores que influyen en las ocasiones de consumo y en la composición de la demanda.
Crecimiento moderado y recuperación del volumen
La evolución de 2025 también permite observar cómo se está comportando el mercado más allá del valor de las ventas. El consumo de bebidas refrescantes en HORECA avanzó un 1,5% en valor y un 1% en volumen, mientras que el comercio minorista registró incrementos del 2,4% y el 0,5%, respectivamente, en los periodos disponibles.
La diferencia entre ambas magnitudes resulta relevante. En hostelería, el crecimiento del volumen fue superior al registrado en el comercio minorista, mientras que el avance en valor quedó por debajo del de las tiendas. Se trata de una evolución que apunta a una recuperación del consumo fuera del hogar, aunque no permite concluir por sí sola cómo evolucionaron los precios finales o los márgenes de los establecimientos.
El contexto de precios ofrece otra referencia. En 2025, los precios de consumo de las bebidas refrescantes aumentaron un 1,4%, frente al 2,7% del IPC general y el 2,4% del índice de alimentación y bebidas, según el estudio. La moderación relativa de los precios contribuye a explicar el comportamiento de la categoría, aunque la rentabilidad efectiva para cada negocio hostelero depende también de sus costes de compra, condiciones comerciales, política de precios y estructura de gastos.
En paralelo, las exportaciones del sector crecieron un 19,6% en valor, hasta los 692,4 millones de euros. Este dato refleja la capacidad de la industria para ampliar mercados, pero también ayuda a situar el negocio hostelero dentro de una cadena de valor que combina producción, comercialización, distribución y consumo.
Más variedad para responder a nuevos hábitos
La evolución del mercado no depende únicamente del número de bebidas consumidas. La transformación de la oferta también es una de las palancas del sector, con las empresas orientando sus esfuerzos hacia el desarrollo de nuevos productos y la reformulación de referencias existentes.
El informe de Afi señala que todas las compañías encuestadas por ANFABRA habían dirigido sus iniciativas de innovación al desarrollo de productos o a la reformulación. Más de la mitad había destinado más del 5% de su cifra de negocio anual a innovación durante 2024 y 2025, y el 91% preveía mantener o incrementar esa inversión en el siguiente bienio.
Entre las líneas de trabajo figuran la adaptación de las fórmulas, la mejora de los envases y la sostenibilidad ambiental. Estas iniciativas permiten a la industria responder a una demanda que ya no se limita a las variedades tradicionales y que contempla distintas preferencias de sabor, composición y ocasión de consumo.
En el ámbito hostelero, esta diversificación puede traducirse en una oferta más amplia y adaptada a los clientes. Las opciones sin azúcar, las bebidas de té, las isotónicas y otras variedades conviven con los refrescos carbonatados tradicionales. Para el establecimiento, la selección de referencias debe responder a la demanda real de su clientela y a la capacidad de cada producto para aportar valor a la carta.
La innovación, por tanto, no se limita al lanzamiento de nuevas bebidas: también afecta a la manera en que la industria presenta y distribuye su catálogo y a cómo la hostelería incorpora esa oferta a su servicio.
Una industria con impacto en toda la cadena de valor
La importancia del sector se refleja también en su contribución económica. El informe estima que las actividades de producción y comercialización de bebidas refrescantes aportaron 11.810 millones de euros de valor añadido bruto a la economía española en 2025, más del 0,7% del PIB nacional.
La cifra incluye los efectos directos, indirectos e inducidos de la actividad. Por cada euro de valor añadido generado directamente por la producción y comercialización de estas bebidas, se generan 2,9 euros en el conjunto de la economía. La cadena de valor contribuyó, además, a mantener más de 211.500 empleos equivalentes a tiempo completo, un 2,4% más que en 2024.
En este ecosistema, la hostelería ocupa una posición relevante como canal de comercialización y punto de contacto con el consumidor. La relación entre fabricantes, distribuidores y establecimientos permite que la categoría llegue a un público amplio y se integre en una de las principales actividades económicas del país.
El sector también mantiene una presencia territorial extendida. Las empresas asociadas a ANFABRA cuentan con 145 centros de actividad distribuidos en 109 municipios de todas las comunidades autónomas. La actividad industrial y logística se vincula así a un tejido económico que trasciende los grandes núcleos urbanos.
El desafío: convertir el consumo en valor para la hostelería
Los datos de 2025 confirman que las bebidas refrescantes mantienen una evolución positiva en España y que el canal HORECA continúa siendo una pieza estratégica para su comercialización. El aumento del consumo en volumen, el crecimiento del turismo y la apuesta de la industria por la innovación sostienen las perspectivas de una categoría estrechamente vinculada al ocio y la restauración.
Para los negocios hosteleros, sin embargo, el crecimiento del mercado no se traduce automáticamente en una mejora de la rentabilidad. La oportunidad está en ajustar el surtido a los hábitos del cliente, gestionar adecuadamente los costes y aprovechar las distintas ocasiones de consumo que ofrece cada establecimiento.
