Iberia encara la recta final hacia su centenario con algo más que una agenda de celebraciones. La compañía utilizará los 100 años que cumplirá el próximo 28 de junio de 2027 como punto de partida para acelerar una transformación que ya está en marcha: más aviones, más destinos, nuevas cabinas y una experiencia de viaje más conectada.
El plan tiene una dimensión industrial difícil de desligar del negocio de la hostelería y el turismo. Iberia prevé movilizar 6.000 millones de euros hasta 2030 a través de su Plan de Vuelo 2030, con una parte mayoritaria destinada a la renovación y ampliación de la flota. El objetivo es pasar de los actuales 51 aviones de largo radio que maneja la compañía a una flota de 70 aeronaves, una expansión que permitirá aumentar frecuencias y abrir nuevas rutas, especialmente hacia América. El plan presentado en 2025 contemplaba que alrededor del 70% de la inversión se destinara a aviones.
El crecimiento no responde a un cambio de rumbo. América Latina continúa siendo el núcleo estratégico del negocio internacional de Iberia, mientras que el refuerzo de Madrid como hub permite a la compañía ampliar su radio de acción tanto hacia Latinoamérica como hacia Norteamérica. En los últimos meses se han incorporado o anunciado conexiones como Orlando, Fortaleza, Recife, Monterrey y Toronto, dentro de una estrategia que combina nuevos destinos con un aumento de capacidad en rutas ya consolidadas.
La celebración servirá como escaparate de una transformación que trasciende la efeméride
La llegada del Airbus A321XLR está jugando además un papel relevante en esta expansión. Iberia fue la aerolínea lanzadora mundial de este modelo, capaz de cubrir rutas transatlánticas con un avión de fuselaje estrecho, y ya lo utiliza para conectar Madrid con destinos como Toronto. La aeronave permite abrir mercados con una estructura de capacidad diferente a la de los grandes aviones de fuselaje ancho.
El avión como nueva experiencia gastronómica y de hospitality
Pero la transformación que prepara Iberia para su centenario no se limita a incrementar el número de aviones. Una de las grandes apuestas del Plan de Vuelo 2030 pasa por renovar las cabinas de largo radio, con un nuevo diseño orientado a elevar el confort, la calidez y la experiencia del pasajero.
La cabina se convierte así en una extensión del producto de hospitality de la compañía. Iberia quiere que el viaje sea también una forma de proyectar España, y en ese planteamiento adquieren especial importancia elementos como la gastronomía, el servicio y el diseño. La propia compañía ya ha señalado dentro de su estrategia la mejora de la experiencia del cliente y de sus servicios gastronómicos, mientras que la renovación de interiores forma parte de las inversiones previstas.
A esta transformación física se suma otra tecnológica. Iberia ha comenzado a desplegar Starlink en su flota, con conexión wifi gratuita de alta velocidad para todas las cabinas. El primer avión equipado comenzó a operar en junio de 2026 y el despliegue está previsto de forma progresiva durante los próximos dos años. La compañía habla de velocidades de hasta 500 Mbps y de conectividad durante todo el viaje, desde la puerta de embarque hasta la llegada.
La conectividad forma parte de una concepción más amplia del avión como espacio de experiencia. El objetivo ya no es únicamente transportar al pasajero entre dos puntos, sino mantenerlo conectado, facilitar el trabajo y el entretenimiento y ofrecer una experiencia coherente con la que encuentra en tierra.
De 51 a 70 aviones de largo radio
La dimensión de la apuesta se entiende mejor al observar la evolución prevista de la flota. Iberia presentó en 2025 un plan para incrementar un 55% su capacidad de largo radio, desde los 45 aviones de entonces hasta los 70 previstos. Entre las aeronaves confirmadas figuraban nuevos A350 y A321XLR, mientras que la compañía también contemplaba acceder a capacidad adicional de A330 del grupo IAG.
El crecimiento de flota significa más capacidad para América. La compañía ha situado este mercado en el centro de su estrategia y pretende utilizar el crecimiento de la flota tanto para abrir nuevas rutas como para reforzar las frecuencias en aquellas donde ya existe una demanda consolidada. Asimismo, más capacidad alimenta el hub de Madrid, un hub más potente permite ofrecer más conexiones y esa mayor conectividad refuerza la posición de Iberia entre Europa y América.
Un centenario que mira hacia 2030
La celebración de los 100 años servirá, por tanto, como escaparate de una transformación que trasciende la efeméride. Iberia llega al centenario después de haber transportado a 1.000 millones de personas a lo largo de su historia y con más de 32 millones de pasajeros en 2025, según los datos trasladados por la compañía.
La aerolínea quiere poner también el acento en la dimensión social de esa historia. Entre los hitos que reivindica figuran su participación en el traslado de más de 1.000 órganos para trasplantes y operaciones especiales realizadas durante situaciones de emergencia, como terremotos o la pandemia.
Pero el mensaje de fondo es empresarial. Tras el proceso de transformación que experimentó Iberia durante 2012 y 2013, cuando reforzó especialmente sus indicadores operativos y financieros, la compañía afronta ahora una nueva etapa marcada por la inversión y el crecimiento.
El calendario del centenario ya está definido. Iberia prevé celebrar el cumpleaños el 28 de junio de 2027 en La Muñoza, el complejo que concentra buena parte de su actividad industrial y de mantenimiento, con eventos para empleados y una exhibición aeronáutica, entre otras iniciativas.
En paralelo, la compañía trabaja en la futura Ciudad Iberia, un centro de innovación aeronáutica que se construirá en La Muñoza y que albergará también la sede corporativa. El Plan de Vuelo 2030 contempla, además, una media de 1.000 nuevas contrataciones anuales durante su vigencia.
El centenario será, por tanto, mucho más que una mirada al pasado. Para Iberia, los 100 años llegan mientras la compañía cambia el tamaño de su flota, amplía su mapa internacional y rediseña el espacio en el que se produce buena parte de la relación con el cliente: la cabina.
