Capricho Andaluz escala hasta los 50 millones de euros en ventas con la eliminación de las monodosis en el horizonte

Proveedores 29/09/2025

Hace 25 años fue pionera en ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades del canal horeca. Ahora, en plena celebración de sus bodas de plata, una nueva normativa europea parece forzar a Capricho Andaluz al camino de la reinvención. El futuro Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) implicará la eliminación progresiva de envases monodosis como los de alimentación hasta 2030, con un gran impacto en la actividad de esta empresa familiar líder del sector en este tipo de productos.

Capricho Andaluz ha consolidado un próspero negocio gracias a la producción y comercialización de una amplia variedad de salsas, aceites y vinagres en diversos formatos, principalmente aceite de oliva virgen extra. Hoy su producto estrella son las tarrinas monodosis envasadas en Cabra (Córdoba), que se venden en cerca de 20 países y sobrepasan las 200 millones de unidades al año.

La dimensión de estas cifras permitió aumentar el negocio de la empresa familiar un 54% en 2024. Con cierre fiscal el 31 de mayo, pasó de facturar 33 millones de euros a 51 millones. Al segmentarlas en las dos actividades de la sociedad, se destaca que el envasado correspondiente a ventas de aceites y otros productos aumentó en valor un 40%. Subida motivada por el incremento de precios generado por el mayor coste de las materias primas.

Según indica la compañía en su último informe de cuentas, la variación del volumen ha estado por debajo del incremento en ventas, con un incremento del 8,5% y alcanzado los 4,3 millones de kilogramos comercializados durante el año pasado. Mejora que corresponde a los acuerdos comerciales que mantiene Capricho Andaluz con sus principales clientes, sobre todo distribuidores, como son Calidad Pascual, Kaiku, Bebinter o Mahou-San Miguel, entre otros.

Duplicó beneficios gracias al control de costes

En cuanto a la actividad de venta en unidades de monodosis representó el 60% del volumen total, frente al 67% del ejercicio anterior, ascendiendo hasta los 214 millones de tarrinas. Por otro lado, la venta de la actividad de almazara (correspondiente a aceites a granel y subproductos) se incrementó un 95% por la subida de los precios medios.

A la vista de la buena evolución en la marcha general del negocio, la compañía duplicó sus beneficios hasta los 3,4 millones de euros. Gracias a la labor de contención en el control de gastos de producción, así como en el mantenimiento de los márgenes brutos de los productos en un mercado de materias primas al alza. De hecho, durante el trimestre entre junio y septiembre de 2024 registró una caída en volumen de aproximadamente el 19%, debido precisamente al alza de precios en el origen del aceite y a la inestabilidad política.

La sostenibilidad siempre ha estado integrada en su estrategia empresarial. Lleva más de 13 años certificando el uso de plástico reciclado. Actualmente, las monodosis de Capricho Andaluz se fabrican con mínimo un 90% de material reciclado y están avaladas con el sello RETRAY, que certifica su producción integrada en un modelo de economía circular. Pese a ello, la eliminación de las monodosis afectará de lleno en su línea de flotación.

La normativa europea representa todo un reto que parte del sector se plantea como una oportunidad para replantear la operativa diaria, con soluciones como envases compostables certificados, dispensadores o rellenables. Otra parte, la más crítica, considera incoherente la aplicación de esta medida, dado que el uso de monodosis facilita el consumo regulado y reduce el desperdicio de alimentos.

Sobre la capacidad de adaptación de Capricho Andaluz a este futuro escenario, en su informe de gestión se indica que “puede acometer sus proyectos de expansión previstos sin la necesidad de tener que realizar inversiones muy significativas, dada la capacidad actual de proceso que tiene”.

Noticias relacionadas

Ver más noticias relacionadas