Meliá Hotels International afronta 2026 con una tesis dominada porque la inestabilidad geopolítica internacional está redibujando los flujos turísticos globales y España vuelve a consolidarse como uno de los grandes destinos refugio del turismo internacional. En ese contexto, la hotelera presidida por Gabriel Escarrer considera que su posicionamiento en el segmento vacacional y premium le permitirá reforzar rentabilidad, mejorar márgenes y mantener el crecimiento operativo previsto para este ejercicio.
La compañía ha confirmado su objetivo de alcanzar un EBITDA mínimo de 565 millones de euros en 2026, frente a los 544,7 millones registrados el año anterior, apoyándose en la fortaleza de la demanda turística, el incremento de reservas y una mayor eficiencia operativa. Meliá considera que el contexto internacional está favoreciendo especialmente a destinos considerados seguros, entre ellos España y parte del Caribe.
Reuters señalaba recientemente que la compañía espera un “fuerte verano” en España como consecuencia del desplazamiento de viajeros desde regiones afectadas por conflictos o tensiones geopolíticas, especialmente Oriente Próximo. La hotelera reconoce que parte del crecimiento reciente de reservas responde a ese fenómeno de redistribución de la demanda turística global.
El incremento del gasto medio están favoreciendo especialmente a los destinos urbanos y vacacionales de alto valor añadido
Las previsiones internas apuntan a un crecimiento de doble dígito en las ventas de la temporada de verano en el mercado español, mientras que las reservas en libros para el conjunto del año avanzan alrededor de un 11% respecto al mismo periodo anterior, según han recogido medios como El Economista y Forbes.
Más allá del contexto coyuntural, Meliá insiste en que el foco estratégico continúa siendo estructural: elevar rentabilidad y consolidar un modelo menos intensivo en capital. Durante su última junta de accionistas, la compañía reiteró su compromiso de mantener la deuda neta por debajo de 2,5 veces EBITDA, reforzando una política de disciplina financiera que se ha convertido en una de las prioridades del grupo tras los años de fuerte presión derivados de la pandemia.
En paralelo, la hotelera prevé una mejora del margen operativo subyacente de aproximadamente 200 puntos básicos gracias al aumento de eficiencia, la digitalización y el peso creciente del segmento premium y lujo dentro de su cartera. Actualmente, estos activos representan ya más del 60% del portfolio de la compañía y concentran una parte cada vez más relevante de los ingresos operativos.
España continúa siendo una pieza central dentro de esa estrategia. La fortaleza del turismo internacional, la recuperación del viajero estadounidense y el incremento del gasto medio están favoreciendo especialmente a los destinos urbanos y vacacionales de alto valor añadido, donde Meliá mantiene una posición dominante.
Al mismo tiempo, la compañía sigue avanzando en su modelo “asset light”, priorizando contratos de gestión y franquicia frente a la propiedad directa de activos. Tras cerrar 2025 con 51 firmas hoteleras y 28 aperturas, el grupo prevé mantener el ritmo de expansión internacional este año, especialmente en mercados vacacionales y destinos premium.
La mejora del contexto financiero también juega a favor del grupo. Meliá ha logrado extender vencimientos de deuda y reforzar liquidez mediante distintas operaciones de refinanciación ejecutadas en los últimos meses, lo que le permite afrontar nuevas inversiones sin deteriorar balance ni generación de caja.
Pese al optimismo, la compañía mantiene cautela sobre la evolución del entorno macroeconómico internacional. La persistencia de conflictos geopolíticos, la volatilidad de divisas y la posible desaceleración económica en algunos mercados emisores siguen siendo factores de vigilancia para el sector turístico europeo.
