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Los vuelos low cost, en el ojo del huracán por el alza del queroseno

martes 28 de abril del 2026 | 05:04

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La escalada del precio del queroseno ha colocado a las aerolíneas low cost en el centro de una tormenta operativa. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas y restricciones en el suministro energético, el modelo de bajo coste —basado en márgenes estrechos y alta rotación de aeronaves— comienza a mostrar signos de fatiga.

El precio del combustible de aviación, que ha llegado a dispararse más de un 130% en apenas dos meses, está tensionando las cuentas de resultados de todo el sector, pero especialmente de las compañías de bajo coste, menos protegidas por coberturas financieras y con menor capacidad para absorber incrementos abruptos de costes.

Ante este escenario, varias aerolíneas han optado por medidas drásticas para salvaguardar su rentabilidad. La cancelación selectiva de rutas —especialmente aquellas de menor demanda o menor margen— se está consolidando como una de las principales palancas de ajuste. Es el caso de la low cost Transavia, filial de Air France-KLM, que ha anunciado la supresión de parte de su programación para los meses de mayo y junio, en una decisión directamente vinculada al encarecimiento del queroseno.

Estas decisiones no son aisladas. En el conjunto del mercado europeo, aerolíneas como KLM o Lufthansa ya han reducido capacidad o cancelado miles de vuelos para contener el impacto del combustible, una tendencia que amenaza con extenderse si persiste la volatilidad energética. En paralelo, expertos del sector advierten de que la cancelación de conexiones menos rentables podría intensificarse en las próximas semanas, afectando de forma directa a la conectividad regional.

La situación recuerda que el combustible representa cerca de una cuarta parte de los costes operativos de una aerolínea, lo que convierte cualquier variación en su precio en un factor crítico para la viabilidad de determinadas rutas. En el caso de las low cost, cuya propuesta de valor se sustenta en precios bajos y eficiencia extrema, este impacto es aún más acusado.

Más allá de las cancelaciones, otras estrategias comienzan a ganar peso: reducción de frecuencias, recargos por combustible o reajustes en la programación para optimizar la ocupación. Sin embargo, el margen de maniobra es limitado en un modelo que ya opera al límite de costes.

A corto plazo, el sector confía en que la demanda turística —especialmente en mercados como España— amortigüe parcialmente el golpe. Pero a medio plazo, la crisis del queroseno podría forzar una redefinición del modelo low cost tal y como se conoce hasta ahora, con una oferta más selectiva y precios menos agresivos.

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