La hotelería española se baja del barco cubano

Operaciones 23/07/2026

El deterioro del contexto operativo en Cuba, marcado por el endurecimiento del bloqueo comercial de Estados Unidos y el colapso energético que atraviesa, ha llevado a las compañías hoteleras españolas a tomar la decisión de abandonar la isla. La salida definitiva de Meliá confirma un cambio de ciclo que va mucho más allá de una decisión empresarial aislada: supone el cierre de una etapa de más de tres décadas de presencia del sector español en uno de los mercados internacionales donde durante años lideraron la gestión hotelera. 

A la marcha de la compañía con mayor implantación en el país, se suma Iberostar y la salida anticipada de Barceló, dibujando un repliegue sin precedentes para el sector. De esta forma, y, en cuestión de meses, las tres españolas han puesto fin a décadas de operación, cerrando un ciclo histórico para la inversión hotelera española en el Caribe.

Es innegable que el ADN español ha formado parte del desarrollo turístico de la isla. Por ello, no deja de resultar llamativo el cambio experimentado en apenas dos años. Mientras en 2023 la hotelería española seguía apostando por Cuba, atraída por el potencial turístico del destino, sus recursos naturales y la voluntad del Gobierno cubano de reforzar el turismo como principal fuente de ingresos, la realidad actual dibuja un escenario completamente distinto.

Tradicionalmente, el archipiélago cubano había sido uno de los mercados internacionales más relevantes para las compañías españolas. Antes de la pandemia, su implantación alcanzaba cerca de 35.000 habitaciones operadas, consolidando a España como el principal gestor hotelero extranjero de la isla.

Meliá sale definitivamente de Cuba

Meliá Hotels International, la cadena española con mayor presencia en Cuba, cesará el próximo viernes 24 de julio toda su actividad en la isla caribeña ante las «notables dificultades» operativas, legales y económico-financieras derivadas del bloqueo de Estados Unidos. Según comunicó este martes la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), su filial portuguesa Ilha Bela Gestao e Turismo, a través de la que opera en Cuba en régimen de gestión, ha decidido concluir la prestación de servicios en todos los establecimientos de la isla.

Cabe destacar que la decisión supone el punto final a una presencia iniciada en 1990. Ya el pasado mes de mayo, la compañía presidida por Gabriel Escarrer había comunicado el cierre del 50% de su capacidad operativa en Cuba ante la amenaza de sanciones por parte de Estados Unidos a las empresas que mantuvieran relaciones comerciales con entidades controladas por GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), tal y como informó Sivarious.

Entonces, la mallorquina explicó que la decisión ya había sido trasladada el 26 de mayo al Grupo Gaviota, propietario de los hoteles que gestionaba Meliá. En ese momento mantenía una cartera de 34 establecimientos —algunos de ellos ya cerrados, aunque sin precisar cuántos— que sumaban 14.053 habitaciones, además de otros dos proyectos cuya apertura estaba prevista para este año.

La cadena explicó entonces que «esta decisión ha sido tomada desde un profundo sentido de responsabilidad empresarial, y responde y es consecuencia de una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación de Meliá, todas las cuales han impactado de forma significativa en la operativa, legalidad y seguridad en la prestación de los referidos servicios para estos hoteles”.

Las razones de Meliá para abandonar la isla

La compañía señala que su salida responde a las «notables dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que, persistentemente, han venido y vienen afectando» a Cuba tras el embargo decretado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que imposibilitan, «de hecho y de derecho», mantener una «mínima estabilidad operativa”. El cese de actividad afecta también al uso de las marcas autorizadas, a la actividad receptiva de turistas y a toda la cadena de suministro local vinculada al abastecimiento de los establecimientos.

En paralelo, Meliá está evaluando el impacto financiero de esta decisión, incluida una posible revisión del valor contable asociado a su operativa en Cuba, que concretará con la presentación de los resultados del primer semestre.

Fuentes de la compañía señalaron que el porfolio cubano estuvo operativo una media del 60% de los días del trimestre, una situación que se vio comprometida «de forma significativa» tras la intervención de Estados Unidos en la región a principios de año. Esa circunstancia dificultó la obtención de combustible y, unida al estricto bloqueo comercial, terminó afectando de lleno al mercado turístico.

Los indicadores operativos reflejan ese deterioro. Durante el primer trimestre, la ocupación de los hoteles de Meliá en Cuba fue del 34,1%, 6,5 puntos por debajo del mismo periodo del año anterior y muy alejada del promedio del grupo, que alcanzó el 58,8%. Por su parte, el RevPAR (ingreso por habitación disponible) se situó en 34,4 euros, un 8,6% menos que un año antes, frente a los 84 euros registrados de media en el conjunto de la cartera de la compañía. 

La filial portuguesa trabaja ahora para garantizar una transición ordenada que minimice el impacto de la salida sobre colaboradores, proveedores y clientes.

Iberostar también abandona Cuba

El movimiento de Meliá no constituye un caso aislado. El pasado mes de junio, Iberostar abandonó la mayor parte de sus hoteles en el archipiélago ante el temor a las sanciones estadounidenses. El segundo mayor grupo hotelero de la isla se desvinculó de doce establecimientos pertenecientes a Gaviota, la división hotelera de GAESA, según comunicó la cadena al turoperador argentino Sudameria.

Los hoteles afectados fueron Iberostar Grand Packard, Iberostar Selection Ensenachos, Iberostar Coral Ensenachos, Iberostar Selection Holguín, Iberostar Coral Holguín, Iberostar Selection Esmeralda, Iberostar Coral Esmeralda, Iberostar Selection La Habana, Iberostar Origin Bella Vista Varadero, Iberostar Origin Laguna Azul, Iberostar Origin Playa Pilar e Iberostar Origin Playa Alameda.

Recientemente, la compañía ha confirmado que ya no opera ni comercializa ningún hotel en Cuba. «La compañía continúa apoyando a sus equipos durante esta etapa, manteniendo su compromiso con la proyección futura del país», señalaron desde Iberostar.

Barceló adelanta su salida de Cuba

Barceló Hotel Group también ha puesto fin a su presencia en la planta hotelera cubana. El pasado mes de junio, el consejero delegado para EMEA, Raúl González, explicó que el grupo tenía previsto abandonar la gestión de los dos hoteles que operaba en la isla una vez concluyeran los contratos vigentes, lo que situaba la salida en 2027.

Entonces recordó que ambos establecimientos estaban vinculados a Gran Caribe y no a Gaviota, circunstancia que les había permitido seguir operando dentro del marco regulatorio establecido por la Administración Trump. «Vamos a respetar la normativa marcada desde EEUU, no queremos asumir ningún riesgo ni polémica», afirmó el directivo, quien ya reconocía que, salvo cambios regulatorios, la continuidad en Cuba no estaba prevista.

Sin embargo, la salida se ha acelerado. Según fuentes de la compañía citadas por EXPANSIÓN, Barceló ha rescindido anticipadamente el acuerdo y desde la pasada semana ya no mantiene operaciones en la isla.

Con ello concluye una trayectoria iniciada en 2001 con la gestión del Solymar, propiedad de Gran Caribe y con 525 habitaciones. El contrato fue renovado en 2017 por un periodo de diez años junto al Occidental Arenas Blancas, de 358 habitaciones. A ellos se sumó en su momento el entonces Allegro Palma Real, que posteriormente salió de la cartera. La operación permitió a Barceló reforzar su presencia en Varadero hasta alcanzar un complejo de 1.353 habitaciones.

Entre las tres grandes hoteleras españolas, Barceló era la compañía con menor exposición en el mercado cubano.

También se retiran otras cadenas internacionales

Es importante subrayar que la retirada no afecta únicamente a las compañías españolas. La canadiense Blue Diamond anunció el pasado mes de junio el cese «con efecto inmediato» de todas sus operaciones en Cuba. La compañía operaba decenas de establecimientos bajo las marcas Royalton, Resonance, Starfish, Memories y Mystique, principalmente en La Habana, Varadero y Cayo Largo del Sur.

También Minor Hotels Europe & Americas, la antigua NH Hotel Group, abandonó recientemente el mercado cubano. La compañía gestionaba hasta el pasado año dos establecimientos en La Habana: el NH Capri, con 500 habitaciones, y el NH Collection Victoria, con 31. A comienzos de este año decidió poner fin a su actividad en la isla ante el «complejo» clima de negocio y su impacto sobre el turismo.

La salida de Meliá, Iberostar y Barceló marca el final de un modelo que durante más de treinta años convirtió a las cadenas españolas en los principales gestores hoteleros internacionales de Cuba. Además, simboliza el cierre de uno de los capítulos más relevantes de la expansión internacional de la hotelería española.

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