La apertura del mercado ferroviario español a la competencia en 2022 fue un punto de inflexión para la alta velocidad (AVE) en España. Tras décadas de monopolio de Renfe, n nuevos actores como Iryo y Ouigo entraron a competir por los corredores de alta velocidad más rentables, como Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia o Madrid-Sevilla/Málaga. Este cambio no solo trajo beneficios para los viajeros en forma de precios más bajos y mayor oferta de servicios, sino que también ha transformado profundamente la estructura económica del negocio ferroviario.
Tras cinco años consecutivos de pérdidas desde 2019, la evolución económica de Renfe dio un giro en el ejercicio de 2025. La compañía cerró el año con un beneficio neto superior a 50 millones de euros, impulsado principalmente por el segmento de transporte de viajeros, que volvió a ser el motor principal de sus cuentas. La cifra de negocio del grupo alcanzó los 4.480 millones de euros, un crecimiento moderado (+2,5 % respecto a 2024) que contrasta con años anteriores marcados por pérdidas recurrentes.
El resultado bruto de explotación (EBITDA) también mostró una mejora notable hasta los 528,6 millones de euros, frente a los 469,5 millones del ejercicio precedente, reflejo de un mayor dinamismo comercial y una gestión de costes más ajustada.
La liberalización ha tenido un impacto muy positivo en la demanda de alta velocidad
Este repunte es especialmente significativo porque llega en un escenario competitivo muy exigente: la llegada de operadores privados que han dinamizado las tarifas y la demanda de alta velocidad. La recuperación de rentabilidad indica que Renfe ha sido capaz de reposicionarse pese a la presión en precios y cuota de mercado.
El negocio de alta velocidad ha sido una palanca vital para esta mejora. En 2025, los servicios de alta velocidad y larga distancia crecieron alrededor de un 6 %, transportando más de 37 millones de viajeros. Este dato no solo muestra que la demanda sigue al alza, sino que Renfe mantiene una posición sólida en los principales corredores donde compite con Iryo y Ouigo.
Del análisis de 2024 se desprende que el crecimiento del negocio comercial —incluidos AVE, Avlo e intercity— fue uno de los principales responsables de la recuperación. En ese año, los servicios comerciales aumentaron sus pasajeros en más del 14 %, y los viajeros de alta velocidad crecieron un 22,3 %, pese a la competencia creciente.
Este impulso se ha visto acompañado por un fuerte incremento global en la demanda ferroviaria. Renfe alcanzó en 2024 su récord histórico de pasajeros con 537 millones, impulsado por la suma de servicios comerciales y de servicio público.
Para Renfe, este nuevo ecosistema ha supuesto adaptación y especialización. La operadora pública ha reforzado su liderazgo en servicios de alta velocidad tradicional AVE, al tiempo que ha reajustado sus propuestas comerciales para competir no solo por precio, sino también por calidad, frecuencia y confort.
A pesar de los éxitos en viajeros, no todo es positivo para Renfe. La división de transporte de mercancías continúa en números rojos, con pérdidas de cerca de 44,8 millones de euros en 2025, lo que refleja dificultades estructurales en un segmento muy competitivo frente al transporte por carretera.
Además, el impacto de la liberalización ha exigido una mayor eficiencia operativa y una constante renovación tecnológica y de flota para mantener la competitividad. La estrategia de Renfe pasa actualmente por inversiones en modernización y ajuste de su oferta —incluidas campañas comerciales como precios promocionales para captar demanda fuera de las horas punta— aunque estos movimientos también tensionan los márgenes.
