El Museo del Jamón pone una pata en NY con su debut internacional en Little Spain

Operaciones 29/04/2026

De Madrid a Manhattan. Casi medio siglo después de abrir las puertas de su primer establecimiento frente al Museo del Prado, el Museo del Jamón cruza por primera vez el Atlántico y aterriza en el corazón de Nueva York.

Meses después de una reestructuración integral en la que los hermanos Muñoz Sánchez se hacían con el control total de la compañía, la enseña da un paso clave en su hoja de ruta con su debut internacional dentro de Mercado Little Spain, el espacio gastronómico impulsado por el chef José Andrés en Hudson Yards. Local que se suma a los siete que ya operaba en Madrid y que contribuirá a impulsar un negocio cercano a los 30 millones de euros.

Como antesala a este debut internacional, la compañía ha acelerado su transformación interna con una inversión superior a tres millones de euros destinada a la modernización de su estructura, renovación de locales y mejora de procesos operativos. A ello cabe sumar la definición de una nueva propuesta gastronómica y la optimización de operaciones, compras y estructura de negocio, con el objetivo de preparar a la compañía para competir en nuevos mercados.

La marca pone a prueba la capacidad de exportar un modelo

José Andrés, figura clave en la internacionalización de la gastronomía española y en la introducción del jamón ibérico en el mercado estadounidense, incorpora ahora a su proyecto una de las marcas más reconocidas del segmento en España. La propuesta encaja con la filosofía de Little Spain, centrada en trasladar la cultura culinaria española al público neoyorquino.

Presente en el día a día de Madrid, Museo del Jamón ha construido su identidad en torno a barras dinámicas, piezas colgadas y una oferta accesible basada en bocadillos y tapas. Ese mismo concepto aterriza en Nueva York con una adaptación pensada para el consumidor local, pero sin perder autenticidad.

En su espacio dentro de Little Spain, la marca ofrece una carta enfocada en el producto y el consumo informal: bocadillos elaborados con jamón ibérico, surtido de embutidos como chorizo, salchichón y lomo, además de tablas de quesos españoles seleccionados. Una propuesta diseñada para compartir y acercar la tradición charcutera española a un nuevo público.

Desde Little Spain subrayan que “la misión siempre ha sido mostrar la riqueza y diversidad de la gastronomía española en Estados Unidos”. En este contexto, la incorporación del Museo del Jamón refuerza su posicionamiento con uno de los iconos más representativos del país.

Con este movimiento, la cadena madrileña no solo inicia su expansión internacional, sino que también pone a prueba la capacidad de exportar un modelo profundamente ligado a la cultura local. Nueva York, uno de los mercados más competitivos del mundo, será el primer termómetro de esta nueva etapa.

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