La hostelería de Sevilla ha querido alzar la voz —esta vez, con datos en la mano— para recordar que no son las terrazas ni los bares los principales responsables del exceso de ruido en la ciudad. Los estudios de ruido elaborados a petición de la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla apuntan directamente al tráfico rodado como la causa principal de la contaminación acústica en las zonas más afectadas.
Sin embargo, la Asociación de Hosteleros de Sevilla y Provincia (AHSP) denuncia que el sector continúa siendo el único sometido a restricciones específicas por este motivo, bajo el régimen de las denominadas Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS). Estas áreas concentran buena parte de la vida social y turística de la ciudad, pero también las medidas más duras para los empresarios del sector.
Las limitaciones que lastran al sector
La declaración de una zona ZAS conlleva una batería de restricciones que, según la AHSP, impactan directamente en la viabilidad de muchos negocios: limitaciones en los horarios de apertura y cierre de terrazas, prohibición de nuevas licencias, reducción del número de veladores, obligación de instalar limitadores de sonido o aislamientos acústicos adicionales, restricción de música en exteriores y un control más estricto por parte de la administración local.
La AHSP reclama al Ayuntamiento una revisión del actual marco normativo
“Nuestro sector lleva años realizando esfuerzos en materia de convivencia, antelación de horarios de cierre y control del ruido. Los datos confirman que el problema no está en las terrazas ni en los bares, sino en el tráfico urbano”, subraya Alfonso Maceda, presidente de la AHSP.
Desde la asociación, se insiste en que la hostelería sevillana ha asumido un papel de actor responsable en la conciliación entre ocio, descanso y convivencia ciudadana. “Somos parte de la solución, no del problema”, apuntan, recordando que el sector es un motor esencial para la economía local, el empleo y la proyección turística de Sevilla.
Petición de un marco regulatorio más justo
Ante la evidencia aportada por los informes municipales, la AHSP reclama al Ayuntamiento una revisión del actual marco normativo que permita abordar el problema del ruido con criterios más equilibrados. “No tiene sentido mantener medidas que penalizan a un solo sector cuando las causas principales están en otro ámbito”, añaden.
Los hosteleros piden, además, abrir un proceso de diálogo con la administración para encontrar soluciones que compatibilicen la actividad económica con el descanso vecinal, sin poner en riesgo el modelo de convivencia y dinamismo que caracteriza a Sevilla.
La hostelería, aseguran, quiere seguir siendo parte de la identidad y la vida social de la ciudad, “pero con reglas justas y datos objetivos sobre la mesa”.