El auge del turismo gastronómico refuerza la agenda de desarrollo local

Gestión 14/04/2026

La gastronomía ha dejado de ser un elemento accesorio en la promoción turística para situarse en el centro de las estrategias de desarrollo local. Ayuntamientos, diputaciones y otras administraciones públicas han empezado a incorporar su potencial como herramienta para generar actividad económica, reforzar el tejido empresarial y construir un modelo turístico con mayor retorno en el territorio.

El contexto respalda esta apuesta. La actividad turística alcanzó en España los 200.699 millones de euros en 2024, el 12,6% del PIB, y generó 2,78 millones de empleos. Además, el gasto de los turistas internacionales se situó en 126.282 millones de euros, un 16,1% más que el año anterior.

La gastronomía entra en la estrategia de destino

La dimensión gastronómica gana peso también en la experiencia del viajero. Según Turespaña, más de 23 millones de turistas realizaron en 2024 actividades vinculadas a la gastronomía o al vino, lo que representa el 25% del total. En paralelo, ONU Turismo insiste en el potencial de este segmento para generar empleo, cohesión territorial y crecimiento sostenible, especialmente cuando se vincula con la identidad local y el entorno rural.

En este escenario, las administraciones van más allá de la promoción. El objetivo pasa por ordenar la oferta, profesionalizar el sector hostelero, fortalecer el comercio de proximidad y activar el territorio como destino turístico con impacto económico real.

“Cuando una administración incorpora la gastronomía a su estrategia de desarrollo local, el impacto trasciende la promoción. Se refuerza el tejido hostelero, se activa el comercio de proximidad y se construye un relato de destino capaz de atraer visitantes y redistribuir mejor el retorno económico”, explica Alfredo García-Plata, director de relaciones institucionales de Aplus Gastromarketing.

Del atractivo gastronómico a la economía de proximidad

En esta línea, Aplus Gastromarketing desarrolla proyectos con administraciones públicas orientados a fortalecer la propuesta gastronómica y el negocio hostelero. Entre sus actuaciones destacan programas de formación e innovación para profesionales, aulas gastronómicas en mercados municipales, iniciativas de dinamización del sector mediante ferias y eventos, así como campañas centradas en sostenibilidad y gestión de residuos.

A ello se suman procesos de certificación para establecimientos horeca comprometidos con prácticas responsables y programas formativos dirigidos a chefs, empresarios y directores de F&B en el ámbito hotelero.

El impacto de estas estrategias trasciende al sector hostelero. Según Turespaña, el gasto en ocio, cultura y deporte asociado a turistas que realizan actividades gastronómicas alcanzó los 6.032 millones de euros en 2024, el 4,8% del gasto turístico total, lo que evidencia su efecto tractor sobre otros sectores.

“Hemos comprobado que los mejores resultados llegan cuando formación, dinamización, comunicación y sostenibilidad forman parte de una misma hoja de ruta. Es entonces cuando el sector se implica, mejora la experiencia del visitante y el destino gana competitividad”, añade García-Plata.

Planificación y visión de largo plazo

Más allá de iniciativas puntuales, la clave reside en la planificación. Los organismos internacionales subrayan la necesidad de medir de forma constante los impactos económicos, sociales y ambientales del turismo para orientar la toma de decisiones a escala destino.

En este sentido, integrar el marketing gastronómico en los planes de desarrollo local permite convertir recursos dispersos en una propuesta estructurada, alinear a hostelería, comercio y productores, y avanzar hacia un modelo turístico más competitivo y sostenible.

En un contexto donde la diferenciación ya no depende solo de atraer visitantes, sino de generar un impacto positivo y duradero, la gastronomía se posiciona como un eje estratégico para dinamizar territorios y reforzar su economía.

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