KFC acaba de alcanzar un nuevo hito en España con la apertura de su restaurante número 300, una cifra que simboliza la transformación de la compañía en uno de los grandes protagonistas de la restauración organizada durante la última década.
La compañía atribuye este crecimiento a una combinación de expansión territorial, consolidación de la categoría del pollo frito y una profunda evolución de marca que la ha llevado a redefinir su forma de relacionarse con los consumidores.
Según explicó João Almeida, director general de KFC Iberia, cuando se incorporó a la compañía en 2013 la cadena contaba con poco más de 60 restaurantes y todavía tenía que explicar al mercado español qué era la categoría del pollo frito. Hoy, sostiene la empresa, esa realidad ha cambiado por completo.
«KFC ha construido la categoría junto al consumidor español», señaló Almeida durante la celebración del nuevo hito. La compañía asegura que el crecimiento registrado desde 2013 ha sido «meteórico», permitiéndole pasar de una presencia limitada a una red de 300 establecimientos en España.
De actor secundario a tercera cadena del sector
El crecimiento no se ha limitado al número de restaurantes. KFC destaca que ya se ha convertido en la tercera cadena de restauración organizada más grande del mercado español, una posición que ha alcanzado tras superar a competidores históricos del sector.
La compañía subraya además la relevancia estratégica del mercado español dentro de la organización global. De acuerdo con sus datos, España es ya el segundo país con más restaurantes KFC de Europa continental, únicamente por detrás de Francia.
La cadena afronta la próxima etapa con la ambición de seguir ganando relevancia dentro del mercado español
En paralelo, la marca asegura haber duplicado su facturación durante los últimos cuatro años, a pesar de operar en un contexto marcado por la inflación, la presión sobre el consumo y una creciente competencia dentro y fuera de la restauración rápida.
Para KFC, este desempeño es el resultado de una combinación de inversión, ejecución operativa y talento. Actualmente, la compañía emplea a más de 7.000 personas en Iberia y reúne más de 60 nacionalidades dentro de su organización.
El gran cambio: de cadena americana a marca cultural
Sin embargo, desde la propia compañía consideran que la verdadera transformación no ha sido únicamente comercial o inmobiliaria, sino de posicionamiento.
KFC sostiene que, durante los últimos años, ha dejado de ser percibida simplemente como una gran marca estadounidense para convertirse en un referente de una nueva forma de comunicar dentro del sector.
La empresa sitúa el punto de inflexión entre 2017 y 2018, cuando decidió impulsar una estrategia basada en una comunicación «más cercana, más joven y más valiente». Un cambio que buscaba conectar con las conversaciones cotidianas de los consumidores y participar activamente en la cultura popular.
Según datos facilitados por la compañía, KFC España acumula actualmente más de ocho millones de seguidores en redes sociales, convirtiéndose en el mercado con mayor comunidad digital de la marca a nivel mundial. Además, asegura liderar por quinto año consecutivo las interacciones con consumidores dentro de su categoría.
«KFC es una marca muy conectada con la cultura, con la calle y con la gente», defendió Almeida. «Hoy es el referente de un tipo de comunicación muy distinto».
Creatividad al servicio del negocio
La compañía considera que esa apuesta por una comunicación diferencial ha tenido también reflejo en el reconocimiento del sector publicitario. KFC destaca que se ha convertido en la marca con más Premios a la Eficacia acumulados en los últimos cinco años en España, un dato que, según Almeida, demuestra que «negocio y creatividad pueden ir perfectamente de la mano».
Desde la empresa sostienen que una de las claves de su crecimiento ha sido precisamente construir una identidad propia y reconocible en un entorno cada vez más competitivo.
Mirando hacia los 500 restaurantes
El restaurante número 300 no representa una meta, sino un paso más dentro de un plan de crecimiento que continúa activo. La compañía se ha fijado como objetivo alcanzar los 500 restaurantes en Iberia durante los próximos tres años, impulsando tanto su presencia en grandes ciudades como en mercados de menor tamaño donde considera que todavía existe recorrido para el desarrollo de la categoría.
Según KFC, el potencial del pollo frito en España sigue siendo elevado y la demanda continúa creciendo, incluso en un contexto marcado por la aparición de nuevos competidores y cambios en los hábitos de consumo. Para ello, cuenta con una red de franquiciados de confianza.
Con diez años consecutivos de crecimiento a sus espaldas, la cadena afronta la próxima etapa con la ambición de seguir ganando relevancia dentro del mercado español y acercarse progresivamente a los dos grandes líderes del sector.
Para la compañía, la prioridad seguirá siendo la misma que ha guiado su transformación durante la última década: mantenerse cerca del consumidor, adaptar su propuesta a los nuevos hábitos y conservar una voz propia en un mercado cada vez más saturado de mensajes.
