La alta velocidad ferroviaria liberalizada sigue ganando escala en España, pero todavía tiene pendiente una de sus principales estaciones: la rentabilidad. Iryo y Ouigo han cerrado 2025 con un fuerte crecimiento de sus ingresos y una reducción sustancial de sus pérdidas, aunque ninguna de las dos compañías ha conseguido todavía abandonar los números rojos.
Las dos operadoras han ido consolidando su posición en el mercado desde la apertura de la competencia a Renfe, ampliando rutas, viajeros y facturación. El problema es que el crecimiento de la actividad todavía no se traduce en beneficios netos. Las cuentas de 2025 muestran, eso sí, una trayectoria de mejora mucho más clara que la registrada en los primeros ejercicios.
En conjunto, Iryo y Ouigo ingresaron el pasado año 558,6 millones de euros, frente a los 469,3 millones de 2024. El avance supera los 89 millones de euros en un solo ejercicio. Al mismo tiempo, sus pérdidas conjuntas se redujeron hasta 30,3 millones, frente a los 72 millones del año anterior.
Iryo: de 4,7 millones de ingresos a superar los 300 millones
El recorrido de Iryo refleja la rápida construcción de un negocio ferroviario desde cero. La compañía, que comenzó a operar comercialmente a finales de 2022, pasó de facturar apenas 4,7 millones de euros en 2022 a alcanzar los 212,3 millones en 2023. Un año después, sus ingresos ascendieron a 305,3 millones, mientras que en 2025 alcanzaron los 322,9 millones de euros.
La evolución supone multiplicar por más de 68 la facturación registrada en su primer ejercicio. El ritmo de crecimiento, sin embargo, se ha moderado a medida que la compañía ha ido consolidando su red: los ingresos aumentaron un 43,8% en 2024 y un 5,8% en 2025.
El camino hacia el beneficio también ha sido progresivo. Iryo cerró 2022 con unas pérdidas de 25,1 millones de euros, que se dispararon hasta 79,3 millones en 2023, coincidiendo con la fase de despliegue de su actividad y la ampliación de servicios.
A partir de ahí, la tendencia se invierte. En 2024 redujo los números rojos hasta 31,5 millones de euros y en 2025 los volvió a recortar hasta 12,1 millones. Es decir, en apenas dos años Iryo ha reducido sus pérdidas en 67,2 millones de euros, un 84,7%. La compañía todavía pierde dinero, pero el agujero se encuentra ya muy lejos del máximo alcanzado en 2023.
La competencia ha contribuido a ampliar la oferta ferroviaria y a atraer millones de viajeros
Las cifras reflejan así dos etapas diferenciadas: primero, una fuerte inversión para entrar y ganar presencia en el mercado; después, una fase de consolidación en la que el crecimiento de los ingresos comienza a acompañarse de una mejora mucho más pronunciada del resultado.
En 2025, además, Iryo transportó alrededor de ocho millones de viajeros, según los datos publicados sobre sus cuentas.
Ouigo acelera ingresos y reduce a la mitad sus pérdidas
La trayectoria de Ouigo es algo más larga. La filial española de SNCF comenzó su recorrido en España en 2021 y aquel primer ejercicio se saldó con 106,3 millones de euros de ingresos y unas pérdidas de 31,7 millones.
En 2022, la facturación aumentó hasta 139 millones, aunque el resultado negativo se amplió hasta 36,5 millones. En 2023 volvió a crecer hasta 164 millones de euros, pero las pérdidas llegaron a 42,6 millones.
El punto de inflexión se produce a partir de 2024. Los ingresos alcanzaron entonces los 164 millones de euros —frente a los 139 millones de 2023— y los números rojos se situaron en 40,5 millones.
En 2025, la aceleración vuelve a ser notable. Ouigo facturó 235,7 millones de euros, un 43,7% más que un año antes, mientras que las pérdidas descendieron hasta 18,2 millones, un 51,9% menos. La mejora coincide con un incremento del 45% en el número de viajeros, hasta 7,4 millones, y una ocupación media superior al 90%.
Además, Ouigo consiguió en 2025 un EBITDA positivo de 21,3 millones de euros, lo que indica que el negocio ya genera resultado operativo antes de amortizaciones, intereses e impuestos, aunque todavía no suficiente para alcanzar el beneficio neto.
La evolución resulta especialmente significativa si se observa la secuencia completa: de los 106,3 millones facturados en 2021 a los 235,7 millones de 2025. En cuatro años, la compañía ha multiplicado por 2,2 sus ingresos.
La rentabilidad, todavía la siguiente estación
Las cuentas de ambas compañías muestran que la liberalización ferroviaria ha permitido construir dos negocios de una dimensión muy superior a la que tenían en sus primeros ejercicios. Iryo ha pasado de 4,7 millones de euros de ingresos en 2022 a 322,9 millones en 2025, mientras Ouigo ha avanzado desde los 106,3 millones de 2021 hasta los 235,7 millones.
La otra cara es que el crecimiento todavía no se ha convertido en beneficio neto. Las dos compañías han entrado en una fase en la que cada incremento de actividad tiene un impacto mucho más favorable sobre sus cuentas.
En el caso de Ouigo, el EBITDA positivo de 2025 supone además un paso relevante hacia ese objetivo. En Iryo, la reducción de las pérdidas desde los 79,3 millones de 2023 hasta los 12,1 millones de 2025 dibuja una trayectoria similar.
El reto ahora es transformar esa velocidad de crucero comercial en rentabilidad. La competencia ha contribuido a ampliar la oferta ferroviaria y a atraer millones de viajeros, pero el modelo continúa condicionado por los costes de explotación, los cánones ferroviarios y una política tarifaria que ha sido uno de los principales elementos de la batalla por el mercado.
El propio escenario competitivo sigue bajo presión. El sector ha afrontado además en 2025 el impacto del accidente de Adamuz y las posteriores restricciones en algunos corredores, mientras la CNMC ha reclamado a Adif una revisión de los cánones en determinados ejes de alta velocidad.