Zorro salva el pellejo. La marca de shawarmas que nació al calor de la dignificación del kebab se asomó a la desaparición a principios de este 2026, después de que un proceso de expansión que llevó a la enseña a crecer con rapidez terminara indigestándose. Ahora, Grupo Colibrí Capital Partners, junto a un grupo de inversores privados, ha adquirido la unidad productiva de la cadena de street food tras su entrada en concurso de acreedores, en una operación que busca asegurar la continuidad de sus establecimientos y, sobre todo, darle una segunda vida empresarial a la marca.
La operación incorpora Zorro Eats a la cartera gastronómica de Colibrí, donde ya figura Escudellar Arroz y Más, y refuerza la apuesta del grupo por construir una plataforma de marcas de restauración capaces de compartir estructura, tecnología y conocimiento operativo. El objetivo pasa por recuperar el terreno perdido por Zorro, que llegó a sumar ocho cocinas y tres locales físicos en Madrid, y sentar las bases para volver a crecer tanto a través de sus locales como del delivery.
El movimiento no se plantea únicamente como un cambio accionarial. Colibrí prepara una nueva etapa para Zorro Eats apoyada en un proceso de rebranding y reposicionamiento de la enseña, acompañado de una revisión de su modelo operativo y de su estrategia de expansión.
El grupo quiere explotar las sinergias con el resto de su cartera
“Zorro es una marca con notoriedad y una base de clientes fiel; lo que ha faltado ha sido estructura. Nuestro trabajo es aportarla —financiación, operaciones y tecnología— para que la marca recupere el terreno perdido”, señala Ignacio González, CEO de Grupo Colibrí Capital Partners.
Cuatro vías para relanzar Zorro
El plan diseñado por el nuevo propietario se articula alrededor de cuatro grandes líneas de trabajo. La primera pasa por un rebranding y reposicionamiento de Zorro, que busca evolucionar hacia una propuesta de street food internacional, ágil y centrada en la calidad.
El segundo eje será la optimización de las operaciones. Colibrí pretende trasladar a la cadena sus procesos, tecnología y experiencia de gestión con el objetivo de mejorar la eficiencia del negocio.
La tercera pata será la expansión omnicanal, con especial atención al delivery, pero también a la experiencia de compra en los establecimientos físicos. La intención es que ambos canales formen parte de una estrategia conjunta y no funcionen como negocios independientes.
Por último, el grupo quiere explotar las sinergias con el resto de su cartera, especialmente con Escudellar Arroz y Más. Compras, proveedores, tecnología, equipos y estructuras de soporte podrán compartirse entre las diferentes enseñas para reducir costes y facilitar los futuros planes de crecimiento.
Un modelo de marcas bajo una estructura común
La incorporación de Zorro Eats responde a la estrategia de Colibrí Capital Partners de construir una cartera de conceptos gastronómicos que mantengan su identidad y especialización, pero que puedan beneficiarse de una infraestructura empresarial compartida.
El modelo busca centralizar determinadas funciones —como compras, tecnología y soporte— para generar economías de escala mientras cada marca desarrolla su propia propuesta comercial. Según el grupo, esta estructura permite reducir costes y acortar los plazos necesarios para acometer nuevas aperturas.
En el caso de Zorro, la prioridad inmediata será recuperar y reforzar la marca antes de acelerar su expansión, apoyándose en una estructura que permita combinar los establecimientos físicos con el crecimiento en las plataformas de reparto.
