Can Pizza afronta una nueva etapa de crecimiento con el objetivo de prácticamente duplicar su red en los próximos dos años, pero la expansión no será la única vía para alcanzar sus previsiones. La cadena de pizzerías ha diseñado un plan de inversión de 7,2 millones de euros con el que prevé pasar de los 13 restaurantes actuales a 25 establecimientos en 2028, manteniendo un ritmo de entre tres y cuatro aperturas anuales. Sin embargo, en un contexto de costes elevados y fuerte competencia en restauración, la compañía trabaja en paralelo sobre otras palancas vinculadas a la rentabilidad, la innovación y la eficiencia operativa.
El plan llega después de un ejercicio de reorganización interna. Tras la adquisición del control total del grupo por parte de Abordador Capital y la integración societaria de las diferentes compañías que operaban los restaurantes, Reyes Giménez asumió en septiembre de 2025 la dirección como consejera delegada. La nueva estructura permite ahora a Can Pizza afrontar el crecimiento con una organización más centralizada y preparada para absorber la expansión de la red.
La compañía prevé cerrar 2026 con más de 12 millones de euros de ventas netas y alcanzar los 16 millones en 2027, un 33% más. Para entonces, el objetivo es contar con 18 establecimientos operativos. Pero para alcanzar estas cifras, Can Pizza identifica cuatro grandes puntos de acción.
1. Crecer con nuevos locales, pero también con oportunidades corporativas
La apertura de restaurantes continúa siendo la base del desarrollo de Can Pizza. La cadena apuesta por el crecimiento orgánico y mantiene el foco en el mercado español, con Madrid y Barcelona como principales mercados objetivo.
En 2026, la capital está concentrando buena parte del esfuerzo expansivo. Tras las aperturas de Las Tablas, en agosto, y Pozuelo de Alarcón, en septiembre, la compañía prevé sumar otros dos restaurantes antes de finalizar el año. Uno de ellos ya está firmado, mientras que continúa trabajando en la búsqueda del emplazamiento del segundo.
El crecimiento no se limita, no obstante, a la apertura de unidades desde cero. Can Pizza también está abierta a valorar operaciones de compra que puedan acelerar su desarrollo cuando encajen con la estrategia de la compañía, indican desde la misma a Sivarious.
La expansión continuará realizándose con locales propios. Con 13 restaurantes actualmente en cartera, la cadena no contempla recurrir a la franquicia a corto plazo.
2. Ganar rentabilidad a través de los costes
La segunda palanca está relacionada directamente con la rentabilidad. Can Pizza trabaja en la optimización de costes y en la mejora de las condiciones de compra, especialmente en un escenario en el que la evolución de los costes continúa condicionando los márgenes de la restauración.
Uno de los ámbitos de actuación es la renegociación de los contratos con proveedores de materias primas aprovechando el mayor volumen de compra que proporciona el crecimiento de la red. A ello se suma un análisis exhaustivo de los consumos energéticos y la renegociación de los contratos de suministros.
Trabaja ya en distintas herramientas destinadas a estandarizar procesos y aumentar la eficiencia de la organización
La lógica es que una red mayor no implique únicamente más facturación, sino también una estructura de costes progresivamente más eficiente. La integración societaria acometida durante el último año facilita, además, la centralización de determinadas funciones y permite absorber el crecimiento sin que los costes operativos aumenten al mismo ritmo.
3. Innovar para ampliar el mercado potencial
La innovación constituye la tercera palanca. Can Pizza está utilizando el producto y la adaptación de su oferta como herramientas para llegar a nuevos consumidores y ampliar su cuota de mercado.
Un ejemplo es el proyecto puesto en marcha este año en su restaurante de Ronda Universitat, en Barcelona, donde la cadena ha incorporado por primera vez una oferta sin gluten certificada por la Associació Celíacs de Catalunya.
El establecimiento funciona con un modelo híbrido, en el que conviven la carta tradicional de Can Pizza y una propuesta específica para clientes celíacos. La compañía analizará la evolución de este restaurante antes de decidir si extiende el modelo a otros puntos de la red.
La iniciativa encaja en una estrategia de innovación que busca ampliar el público potencial sin renunciar al posicionamiento de la marca. En un mercado como el de la pizza, donde la oferta se ha multiplicado en los últimos años, Can Pizza considera que la diferenciación pasa por mantener una propuesta reconocible y relevante.
Su posicionamiento se apoya en el concepto de pizzería de autor, con una identidad propia y dos pilares principales: la calidad e innovación del producto y la experiencia de cliente. Ingredientes frescos, recetas originales, imagen, comunicación y branding forman parte de una propuesta que la compañía pretende preservar a medida que aumenta el tamaño de la red.

4. Preparar la estructura para escalar
La cuarta palanca se encuentra menos visible para el consumidor, pero resulta determinante para sostener el crecimiento: la mejora de procesos y la profesionalización de la gestión.
Can Pizza está trabajando en distintas herramientas destinadas a estandarizar procesos y aumentar la eficiencia de la organización. Entre ellas figura el desarrollo de un sistema de Business Intelligence (BI), la incorporación de tecnología a los procesos de selección de personal y la implantación de un ERP que permita agilizar la gestión administrativa.
El objetivo es que la organización pueda acompañar el incremento del número de restaurantes sin generar estructuras cada vez más pesadas. La compañía considera que, a medida que aumenta el tamaño de una cadena, el crecimiento depende cada vez más de la capacidad de gestión, la ejecución y el talento de los equipos.
El emplazamiento, una cuestión de datos
Esta apuesta por profesionalizar el crecimiento también se traslada a la selección de locales. Can Pizza utiliza herramientas de geomarketing para identificar las zonas objetivo y estudiar variables como el tráfico rodado y peatonal, la densidad de población, la renta media y el perfil sociodemográfico.
A este análisis se suma el estudio de la competencia, los niveles de precios y el perfil del cliente objetivo. La compañía incorpora también información de proveedores especializados sobre patrones de consumo y transacciones en cada zona.
Una de las herramientas utilizadas es el análisis de los clusters de restaurantes que ya forman parte de la red. La comparación entre establecimientos con características similares permite identificar comportamientos homogéneos y detectar patrones que pueden servir como referencia para valorar nuevos emplazamientos.
La finalidad es preservar los unit economics de cada restaurante y evitar que el crecimiento se mida únicamente por el número de aperturas. En otras palabras, Can Pizza busca que cada nuevo local responda a una lógica de rentabilidad y potencial comercial.
Crecer sin perder el ADN
Con este planteamiento, Can Pizza encara su siguiente fase de desarrollo con una premisa: la expansión debe ir acompañada de una estructura capaz de sostenerla. El objetivo de pasar de 13 a 25 restaurantes exige capacidad para encontrar buenas ubicaciones, pero también para mejorar márgenes, ampliar el público, digitalizar procesos y mantener una experiencia homogénea en toda la red.
Madrid y Barcelona seguirán concentrando buena parte del crecimiento, aunque la compañía no descarta otras ciudades españolas si aparecen ubicaciones que respondan a sus criterios. En Barcelona, además, contempla reforzar especialmente su presencia en el cinturón industrial.
El reto para Can Pizza será, por tanto, escalar sin diluir aquello que sustenta su posicionamiento. La compañía quiere crecer en número de restaurantes, pero también en eficiencia, capacidad de gestión y relevancia para el consumidor. Una combinación que sitúa las aperturas como una de las palancas del plan, pero no como la única.